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VIDA Y MORAL

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  En todas partes "los humanes" -como nos llamaba Jesús Mosterín para evitar sesgos, por rentabilidad epistémica o por extrañamiento de superioridad-..., los humanos distinguimos en general y salvo psicopatías entre el bien y el mal, entre lo conveniente y lo inconveniente, lo correcto e incorrecto, más o menos, y eso aunque lo bueno y lo malo se suelan dar mezclados y no hay mal que por bien no venga y viceversa.  Si la capacidad de juicio estimativo, evaluativo o ético, es prácticamente universal -sin duda asociado a la dimensión creativa que es propia del "humán"-, debemos pensar que enraíza en nuestra evolución biológica, que emergió de nuestra especialísima naturaleza. Así lo creen desde la Antropología biológica autores tan notables como el recién fallecido Francisco J. Ayala (*). Desde luego, es también un hecho que nacen -o se hacen- sociópatas, individuos de cualquier género sin capacidad para ponerse en lugar del prójimo, ególatras que no pueden ni saben ...

ANIMAL TECNOLÓGICO

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  Los hombres llevamos milenios jugando a ser dioses. No hay remedio, porque es un juego en el que nos va la vida y una necesaria consecuencia -si se imagina y dice simbólicamente- de la indigestión de aquella manzana prohibida que seguramente envenenó la Serpiente, serpiente  parlante, razonadora, ella misma criatura divina y tal vez también eco de diosa neolítica para tiempos más violentos y patriarcales. El hecho es que los humanos vivimos ya en un medio  sobrenatural  ideado y construido por nosotros mismos, y que también destruimos cuando caemos en invadirnos y decidimos pelearnos, como ahora en Ucrania, en Yemen y en otras partes peor ignoradas.  Ortega, “observador penetrante” -como le llamó Heidegger-, se percató de ello lúcidamente. Quiero decir que aclaró nuestra irrechazable e irremediable condición técnica o, dicho más rotundo: afirmó que es precisamente la técnica (que hoy llamaríamos  tecnología , o sea técnica de base científica) lo que nos h...

LA CANCIÓN DEL NIÑO HIMBA

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Mujer y choza himba de estructura cónica, de madera con techos de hojas de palmera e impermeabilizada con barro y estiércol. EL ANIMAL MUSICAL Hay quien cree que sus plantas florecen mejor con las sonatas de Beethoven o con el célebre opus 8 de Vivaldi, o quien piensa que sus vacas dan más o mejor leche si oyen a Mozart. No obstante, es dudoso que los animales en general, salvo tal vez los pájaros cantores, algunos artrópodos y los grandes e inteligentes mamíferos acuáticos (delfines, ballenas), sean sensibles a la belleza de una melodía o a la melancolía que pueda expresar un adagio. Los lobos oyen aullidos. Oyen su “ruido”, nada más. Dicen que Napoleón era insensible a la música. “De todos los ruidos, los menos desagradables”, eso cuentan que el emperador decía de la música. Hay personas así, ¡pobrecillas!, aunque son las menos gracias a Dios. El ritmo forma parte de todas las actividades anímicas y, tal vez, de todos los fenómenos naturales. Platón insistió en la conveniencia de qu...

EL IMPERIO ZULÚ

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  Shaka Zulu y una profetisa tribal “Me parezco a esa gran nube donde retumba el trueno. Nadie puede impedirle hacer lo que quiera. Yo también, cuando miro a los pueblos, los hago temblar” Shaka Zulu  Unos doce millones de zulúes viven en Sudáfrica, su etnia más numerosa; constituyen un quinto de su población. También viven zulúes en Mozambique, Zambia y Zimbaue. Su idioma es pariente del bantú. Discriminados durante el apartheid, hoy disfrutan de derechos civiles.  Se dividieron tradicionalmente en clanes patriarcales y tribus bajo la soberanía de un rey. Han sido principalmente pastores, agricultores y guerreros. “Zulú” significa cielo o firmamento. Son animistas, politeístas con un dios principal Urkulunkulu (Ancestro). Practican la poligamia. Tradicionalmente, el novio entregaba once vacas al padre de la pretendida, y hasta treinta reses si era hija de jefe, no tanto como pago, sino como compensación por la energía que el padre había invertido en su crianza.  Dan...

LA CUEVA NAMALAO

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(Cuento tradicional de Vanuatu) Érase una vez un matrimonio joven bien avenido. Los dos   miembros de la pareja, relativamente felices. Sin embargo, la mujer antes de casarse había conocido a otro hombre y no paraba de pensar en él. Un día, un pensamiento le golpeó como un rayo: “¿Cómo podría librarse de su marido? ¡Eso es! ¡Debo conseguirlo!”. Al otro lado de la Gran Bahía había una caverna llena de pájaros. Se llamaban Namalaos y se sabía que ocasionalmente robaban y comían pollitos. Para capturarlos, los hombres iban con frecuencia a esta gran gruta en la ladera de una colina: La Cueva Namalao .   Para cazar uno de estos pájaros, uno debe trepar con mucho esfuerzo hasta la cima de la colina y entonces agarrarse a una enredadera que cuelga del tronco de un enorme árbol y justo más arriba está la boca de la cueva. Esta es la única forma de conseguir entrar para cazar al namalao. Una vez son capturados, hay que atar las patas de los pájaros con lianas cortas. A...