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martes, 25 de septiembre de 2018

ESTUDIO ANTROPOLÓGICO DE LOS ESPECTÁCULOS TAURINOS




        Desde hace unos años el tema de los espectáculos taurinos se ha convertido en nuestro país en un agrio debate y un enfrentamiento entre defensores de los derechos de los animales y quienes defienden estos espectáculos como un legado cultural que hay que conservar; dos visiones opuestas en lo político, puesto que ha sido calificado como "la fiesta nacional", englobando por igual a todos los territorios que componen el estado español y entendiendo este tipo de espectáculos como una manifestación cultural homogénea, y que, dado el auge que tuvo desde la dictadura de Franco, se contesta desde círculos nacionalistas en ciertas comunidades autónomas como una oposición al "centralismo colonizador". 

    El tema de los espectáculos taurinos se ha enrarecido todavía más desde que las cuestiones de género y violencia se han mezclado en la actualidad de los mismos. Por una parte, recordamos que desde los años 80 ha habido mujeres que han luchado para que se reconociera su derecho a ser matadoras o banderilleras, y la oposición ha sido fuerte en algunos sectores. Por otra parte, el tema de la violencia ligada a la sexualidad se ha disparado en los últimos años, desembocando en sucesos tan inquietantes y execrables como la violación de una joven por parte de los integrantes de un grupo que se autodenomina "La Manada", durante los festejos taurinos de San Fermín en 2016, mostrando una combinación de fiesta, toros , alcohol y machismo que bebe bastante de los escritos y crónicas del escritor estadounidense Ernest Hemingway. 

        Todos estos elementos de la controversia tienen un importante componente emocional, por lo que hace que el debate no sea sereno, y por ello creemos necesario abordar el tema desde una perspectiva teórica que muestre elementos racionales para que cada lector aborde su posición con elementos de juicio. 

I. TOROS Y MITOLOGÍA.-

         El antropólogo Julian Pitt-Rivers (para tener una perspectiva de este autor y sus aportaciones a la Antropología y sus estudios de España, ver en este mismo blog https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=8743621118216403934#editor/target=post;postID=5376756235241836920;onPublishedMenu=allposts;onClosedMenu=allposts;postNum=7;src=postname), gran conocedor de las culturas mediterráneas (no en balde fue preceptor del rey Faisal y realizó trabajos de campo en España), afirma que el culto al toro está extendido por todo el Mediterráneo como elemento que simboliza la fuerza y la fertilidad. Y esta afirmación se corrobora cuando repasamos los mitos que conforman el sustrato de la cultura occidental.

       El primer mito que liga el toro a Europa es precisamente el que cuenta el rapto de Europa por parte de Zeus en forma de toro.

Fernando Botero
             Este mito cuenta que Europa era hija de Agenor, rey de Tiro (Fenicia), y Zeus, deseándola, tomó la forma de toro blanco y manso y se mezcló con los otros toros del rey. Cuando la manada está suelta para pastar y Europa está en la playa con otras jóvenes, Zeus se escapa y se acerca a las jóvenes quienes, confiadas con su mansedumbre, lo acarician y le engalanan la cabeza y las astas con guirnaldas de flores. El toro se recuesta en la arena, y Europa, se recuesta sobre él, momento que aprovecha Zeus para irse al agua con ella y llevarla hasta Creta, uniéndose a ella y naciendo de ellos Sarpedón, Radamantes y Minos. Cuando Zeus volvió al Olimpo, concertó la unión de Europa con Asterión, rey de Creta, quien adoptó a los hijos de Zeus y Europa, y cuya corona heredó Minos, de quien tomará su nombre la antigua civilización cretense.
            Otros mitos que tienen al toro como figura central son los relacionados con el Minotauro, el laberinto, Teseo y Ariadna. Todos ellos conforman un ciclo esencial para entender los espectáculos taurinos , los cultos de fertilidad y el papel de la razón para entender el mundo.

             Para situar este ciclo debemos referirnos al Toro de Creta, animal mitológico que Poseidón hizo surgir del mar para que Minos hiciese un sacrificio, pero este, viéndolo tan hermoso, no lo sacrificó, sino que lo recogió en sus propios rebaños y lo usó como semental. Entonces Poseidón se vengó haciendo que la reina Pasífae se enamorara del toro y concibiera y diera a luz al Minotauro, bestia con cabeza de toro y cuerpo humano, y después hizo enloquecer al toro, que sembró el pánico y la destrucción. El séptimo trabajo de Hércules consistió precisamente en capturar al animal y llevarlo a Micenas.El rey Minos decidió esconder al Minotauro en un laberinto diseñado por Dédalo, y se le ofrecían sacrificios humanos cada nueve años para mantenerlo apaciguado.

            El rey Minos sometió a Atenas tras una derrota militar, y exigía el tributo de siete doncellas y siete jóvenes para alimentar al Minotauro. Los jóvenes atenienses eran internados en el laberinto hasta que el Minotauro los encontraba y devoraba.


           Teseo, hijo del rey Egeo pidió a su padre ir como ofrenda, ya que planeaba acabar con el monstruo. Al llegar a Creta, Ariadna, hija de Minos se enamoró de él  y  le dio la clave para poder salir del laberinto una vez que Teseo acabara con el monstruo: debía llevar un ovillo de hilo , atarlo a la entrada, y desenrollarlo conforme se internaba en el laberinto, de forma que, para salir, solo tuviera que hacer el proceso inverso. De esta manera, Teseo encontró y mató al Minotauro y salió del laberinto sin problemas. Pero su heroicidad se ve oscurecida por su extraño comportamiento hacia Ariadna: cuando parte para Atenas, la lleva consigo, pero al poco tiempo la deja abandonada en la isla de Naxos.

            Este ciclo de mitos del Minotauro es muy rico en interpretaciones y derivadas: al toro es un animal de gran importancia en la cultura cretense y posteriormente en la minoica, justificado por su origen divino. Pero también la figura de Ariadna y el Laberinto son parte fundamental de nuestra cultura, y que enlazan con la tesis central de este artículo: la razón es el único camino para salir de la oscuridad y el retorcimiento de los laberintos. Giorgio Colli, en su libro El Nacimiento de la Filosofía, explica que el mito del Minotauro es la base del culto a Dioniso, y el laberinto, una creación humana, la racionalidad intentando contener a lo irracional. Ariadna es, por tanto un elemento ordenador del universo, y podemos encontrar su figura ligada a la "señora del laberinto" en cultos posteriores.


II.- EL CULTO AL TORO EN LA ANTIGÜEDAD .

A.- Cultura minoica.

         La cultura minoica se desarrolló en Creta en el segundo milenio antes de Cristo, entre los años 2000 y 1400 a C., en dos períodos, y ligada a los palacios como el de Cnossos y Festos. Sir Arthur Evans, el arqueólogo que excavó Cnossos, fue el que le dio el nombre de civilización minoica en honor al rey Minos. Esta cultura se extenderá por el Mediterráneo e influirá en la cultura micénica, que toma muchos elementos de ella. El  mayor legado de esta cultura a la  posteridad es la escritura.
 

       De entre los restos materiales que nos han llegado, nos hacemos una idea de cómo eran sus juegos y rituales, así como nos permite afirmar que hay dos cultos: uno, más oficial y  ligado al palacio, y otro, un culto popular ligado a los santuarios rurales. En todos ellos, vemos que el toro es un elemento muy importante, tal como reflejan los frescos del palacio de Cnossos, los grandes cuernos construidos y la abundancia de ritones o vasos rituales con forma cabeza de toro usados para las libaciones.

          Dentro de los restos del palacio de Cnossos hay una gran abundancia de frescos polícromos en los que se representan estas imágenes de toros, bien en imágenes de la captura del toro bravo en un campo de olivos, y en juegos como la Taurocatapsia o salto del toro. Lo encontramos, asimismo como animal de sacrificio en el sarcófago de Hagia Triada.


              La Taurocatapsia o salto del toro protagoniza los frescos más conocidos del palacio de Cnossos (arriba he añadido un detalle de los mismos. Un estudio más detallado se encuentra, entre otros lugares, en http://www.elartetaurino.com/taurocatapsia.html ). Este juego con el toro consiste en que los jóvenes se enfrenten al animal para saltar por encima, entrando en contacto con él al tocarle los cuernos o el morrillo, o en el momento del salto, al apoyar las manos sobre su lomo. Se interpreta como un rito de paso en el que el saltador adquiere, gracias  a ese contacto, las cualidades del toro: la fuerza y la fertilidad. Pero los detalles del mismo nos hacen entender que no representa una acción real, sino el esquema de la acción, además de aportar interesante información respecto a las cuestiones de género.

               En primer lugar, recordar que las tres figuras representadas junto al toro son dos mujeres y un hombre, ya que utilizaban un color más oscuro para los hombres y otro más claro para las mujeres. La disposición de las mismas es: mientras una mujer sujeta firmemente los cuernos del toro, la segunda está junto a la cola del animal, como si esperase para recibir al saltador. El saltador, a su vez, se ve en una imagen congelada en la voltereta sobre el toro. Como no tenemos ningún registro escrito sobre esta tradición, se interpreta de diferentes formas, o bien pensando que es un esquema de las tres fases del salto que realizaría un único joven cada vez, o bien, las mujeres son vistas como sacerdotisas de la fertilidad que dirigen los saltos.

           La otra gran fuente de información acerca del toro en la antigüedad griega son las pinturas del sarcófago de Hagia Tríada (Creta), datado en el siglo XIV a C., una época en la que ya hay presencia micénica en la isla; por ello vamos a incluirlo en el repaso la civilización micénica, que tantos elementos de la minoica tomó.
 
B.- Cultura micénica.

          La eclosión de la cultura micénica comenzó hacia el año 1450 a C. Micenas comenzó como una ciudadela en el Peloponeso cuya base económica  era la agricultura y la ganadería. En la ciudadela hay templos - tal como muestran las evidencias arqueológicas- y sacerdotes y sacerdotisas, importantes tanto en el terreno religioso como en el económico. Estos sacerdotes y sacerdotisas están ligados a un santuario y a un dios o diosa, y tienen funciones especializadas, tales como el sacrificador, la portadora de la llave, el mensajero, etc.


           En el sarcófago de Hagia Tríada, encontrado en una villa residencial cretense posteriormente absorbida por Micenas, y cerca del palacio de Festos, es de piedra caliza con decoración polícroma, en cuya cara norte hay un becerro que complementa las escenas de sacrificio de la cara sur, y ambos se unen a figurillas de toros de terracota encontrados en otros yacimientos minoicos que representan al animal en la misma posición que en la pintura de la taurocatapsia de la que ya hemos hablado.

          En esta pintura vemos a una sacerdotisa haciendo un sacrificio del toro, y cuya sangre se recoge. Se trata, por tanto, de un sacrificio cruento, que puede ser para dioses celestes, los funerarios  o los héroes, y su significado sería diferente en cada caso:

- con los dioses celestes se busca la reunión por medio de la comensalidad.

- con los funerarios, para evitar que interfieran en la esfera de los vivos, y por ello se les sacrifica el animal entero.

Por las evidencias arqueológicas, sabemos que Micenas tenía en un lugar importante el culto a la muerte, dado la existencia de las impresionantes tumbas redondas o tholoi (la más grande e imponente es la llamada tumba de Atreo donde se usa la cúpula, además de las abundantes tumbas de fosa, en una de las cuales Schliemann encontró la denominada "máscara de Agamenón".

        
                                                                                                    Foto: Marta M. Boix


C.- El culto a Mitra.

               Mitra es un dios de origen iranio  de aproximadamente el segundo milenio antes de Cristo que, según los Avesta, colabora con Ahura Mazda, el que juzga las almas. Según el relato mítico, nació de una roca el 25 de diciembre, cerca de una manantial sagrado y bajo un árbol sagrado, y bebió agua de este manatial y fue adorado por unos pastores. Llevaba un gorro frigio, un cuchillo y una antorcha. Encontró al toro primordial en las montañas, e intentó montarlo; el animal se revolvió y lo derribó, pero el dios se mantuvo agarrado a sus cuernos, y así estuvieron corriendo hasta que el toro quedó exhausto. Entonces Mitra lo carga a sus espaldas y lo llevó a su cueva ( a este viaje se le denomina "transitus"), donde lo sacrificó a instancias del sol. Al clavarle su puñal en el flanco, de la columna vertebral del animal brotó trigo, de su sangre, vino; y de su semen purificado por la luna, animales útiles para el hombre.

                                                                             Imagen: National Geographic
                    El mitraísmo como religión es de tipo mistérico e iniciático  y se practicaba, en su fase más primitiva, en cavernas, y posteriormente en construcciones que las imitaban, y se denominaban "mitreos". En ellos hay figuras y bajorrelieves representando el sacrificio ritual del toro o Tauroctonía. El ritual consistía en un banquete con pan y vino, como si se tratase de la sangre del toro; santificaban el domingo (día del sol) y el 16 de cada mes era sagrado. Fue un culto muy popular entre los soldados romanos, que lo llevaron allá donde el Imperio los requería.

                Las similitudes entre el mitraísmo y el cristianismo son abundantes, y algunas de estas coincidencias las encontraremos en las corridas de toros.

II.- ESTUDIO ANTROPOLÓGICO DE LAS CORRIDAS DE TORO: J. PITT-RIVERS.

          Julian Pitt- Rivers procede de una familia de antropólogos, y aunque él inicialmente no quiso dedicarse a esta disciplina, acabó haciéndolo. Para realizar un trabajo de campo, orientado por Evans Pritchard, que le propuso estudiar comunidades primitivas en Europa, escogió el sur de España, en la Sierra de Grazalema (Cádiz), para centrarse en desentrañar su sistema de parentesco y tradiciones y el prendimiento del anarquismo en esas tierras. Sus conclusiones se publicaron con el título de The People of the Sierra, publicado en 1954.

               Su trabajo de campo lo llevó a cabo entre los años 1949 a 1952, bajo los años duros de la dictadura franquista, lo que provocó que la gente lo tomara por espía del régimen y el régimen por un espía británico, ya que el antropólogo debe hacer preguntas. Sus conclusiones fueron que existe un conflicto entre las normas de la autoridad estatal y las establecidas por el propio pueblo, ya que según Pitt- Rivers, el pueblo posee una "unidad moral" que lleva al pueblo a desafiar a la autoridad por medio de la burla, el contrabando, el bandolerismo y las "sabias". Todo ello está equilibrado por medio del establecimiento de redes clientelares.

                  Esta obra presenta unas conclusiones un tanto sorprendentes respecto a la gente que investiga, ya que llega a afirmar que los andaluces son muy buenos mintiendo y disimulando sus intenciones que aplicará a su interpretación de las corridas de toros: el torero disimula su intención, esconde su verdadero cometido, y el traje y los elementos que acompañan a la corrida contribuyen al engaño.

          Sin embargo, las conclusiones de esta primera obra no son tal como se presentaron ya que, bajo la dictadura franquista, no podía desvelar que su verdadera intención era el estudio del anarquismo , y tuvo que disimularlo él mismo bajo la etnografía de la mentira. Michael Taussig en su libro Desfiguraciones hace unas interesantes reflexiones acerca de lo oculto y lo publicado en la etnografía de Pitt- Rivers.

               Una vez establecido este marco introductorio, nos centraremos en la exposición del significado de las corridas de toros como un ritual de sacrificio, tal como establece en su artículo "Un ritual de sacrificio: la corrida de toros española", publicado en Revista de Occidente nº 36, de Mayo de 1984.     


               Según Pitt-Rivers, los toros son una parte esencial de la vida tradicional española, país mediterráneo que ha recogido la tradición milenaria de cultos al toro que hemos resumido más arriba, y aunque no es el único país que tiene festejos de este tipo (a Francia llegaron en la época del Segundo Imperio de la mano de la Emperatriz Eugenia, española), en España prendió con más arraigo y se ligó a la fe católica. Un error de base es pensar que su origen es morisco, y por ello las plazas presentan una arquitectura arabizante.

                     Si nos preguntamos qué tipo de espectáculo es, Pitt- Rivers afirma que no es una pelea (el toro nunca puede resultar vencedor; siempre muere excepto en el raro caso de ser indultado), ni un deporte competitivo, ya que no se da entre iguales, ni un juego o espectáculo, puesto que es muy real: el peligro, las heridas y la muerte son auténticas y no puede volver a ser representada la misma corrida. Tras estos descartes, el antropólogo concluye que las corridas de toro son un sacrificio ritual y una parte del catolicismo popular español. Un dato que muestra este relación es que el calendario taurino en España va de San José (19 de marzo) a la Virgen del Pilar (12 de octubre). En casi todos los pueblos se han celebrado los patrones y las vírgenes con toros , vaquillas o capeas.


                  Observa también Pitt-Rivers que  las corridas se realizan después de misa, como en una especie de contra - rito, ya que, tras el ritual del sacrificio de Jesucristo por los seres humanos, un ritual de naturaleza espiritual en la que el humano se eleva, el ritual de la corrida es una vuelta a la terrenalidad. No se trata de un ritual que intentara anular el carácter purificador de la misa, pero sí complementarla desde la vida cotidiana.

                   Como buen conocedor de Julio Caro Baroja y otros antropólogos españoles, Pitt-Rivers reconoce que a estos no les resulta chocante el binomio de homenajear a la Virgen María por medio de las corridas,  ya que el culto a la Virgen se interpreta como la forma cristiana que recoge en lo más profundo de ello los cultos antiguos a las diosas de la fertilidad y a la hipotética Gran Diosa Primordial de la Fertilidad (la que Robert Graves llama "La Diosa Blanca"; esto es, la que recoge cultos a la Potnia, la Señora de las Fieras, Líbera, Ceres, etc.), y la misma corrida de toros tiene el significado simbólico de un rito de fertilidad.

                      Para Pitt-Rivers, los ritos son polisémicos, y una posible interpretación del mismo es que se trate de una "reivindicación ritual de la virilidad". Esta interpretación se ve reforzada por muchos artistas, como Picasso, que enfatizaba el simbolismo erótico de la corrida, desde los movimientos sensuales a la ropa ceñida y la proximidad de los contrincantes, o como Hemingway, que la veía como una expresión de la masculinidad: el valor, el coraje ante el peligro que potencia la testosterona. Más adelante, cuando hablemos de la revisión desde la Antropología de la Sexualidad por parte de Sara Pink, veremos que más que una cuestión de sexo biológico de la corrida de toros, se trata de una cuestión "de cojones" (sic), es decir, de la simbología de la virilidad, que también puede ser encarnada por una mujer que demuestre arrojo y valentía.

            La interpretación de la corrida como un ritual de fertilidad se debe a que el toro encarna los valores que culturalmente se le han asignado: una inmensa capacidad de copular, valor y bravura. Con el rito, se espera que esos valores pasen al torero, y que propicien lo mismo para los asistentes a la corrida. Y es opuesto a los valores espirituales de la misa, en la que el sacerdote es una persona que  ha renunciado al sexo. Otro punto más que marca a la corrida como un contra-rito del rito de la misa.


                    Sin embargo, el toro no es naturalmente un animal bravo y peligroso, sino que es un rumiante con cornamenta para atacar, pero también para defenderse y luchar por la supervivencia y la cópula; es la cría para las corridas la que lo convierte en el animal al que se le potencian los valores que después se verán plasmados en la plaza. El toro es un herbívoro culturalmente modificado para enfrentarse al torero, ya que por sí mismo solo ataca cuando tiene miedo.

                  Pitt-Rivers afirma que la corrida de toros representa "una filosofía de la muerte" que es parte esencial de la cultura española, que no celebra ninguna fiesta religiosa sin los toros: la realeza celebraba con ellos bodas, cumpleaños de herederos, victorias, etc. Los particulares con recursos, celebraban los casamientos e incluso honras fúnebres, convirtiendo el espectáculo en un acto de piedad para propiciar la entrada al paraíso.

                      Durante la Edad Media se celebraba el "toro nupcial", cuando el novio debía poner las banderillas bordadas por la novia un toro y darle unos pases con un trozo de la vestimenta de ella a modo de capote, mostrando así su masculinidad.

                        Otro significado de la corrida hunde sus raíces en lo legendario, con San Jorge enfrentándose al dragón para liberar a la doncella, armado con su lanza. Las similitudes con la lidia salta a la vista: el dragón y el toro son bestias que perturban la paz, y el hombre se enfrenta a ellos con una lanza (el picador). La fertilidad  no se trata de la misma forma, ya que en la leyenda de San Jorge rapta a la mujer, la depositaria de la fertilidad, y en el toreo, es el toro y su sacrificio lo que propicia la fertilidad. No obstante, el parecido en las formas y los elementos es bastante acusado.


                          Las corridas de toros, además, según Pitt-Rivers muestran unos interesantes cambios y juegos de sombras con la identidad sexual del torero y el toro.

                       El matador, desde su salida, es un personaje feminizado, con su traje de colores brillantes - asociados a lo femenino -, con un capote que puede recordar una capa de mujer y la montera o gorro adornado con bucles, además de la coleta, que se mueve con gracia y agilidad casi como si estuviera danzando. En este primer tercio, el torero engaña al toro, juega a disimular sus intenciones...tal como se ha asociado a la mujer desde el tradicional pensamiento patriarcal.

     Conforme avanza la corrida, el animal va siendo debilitado por el picador y los banderilleros, para acabar "feminizado" (débil, sumiso..), adornado con las banderillas, como si se tratase de lazos de colores que adornan al toro como ofrenda, y este adorno es lo que señala Mauss como una característica del don: cuando algo se adorna, deja de ser parte de la vida profana y pasa a integrarse en la vida sagrada; convierte al animal - naturaleza en ofrenda - cultura. Toda esa transformación del animal acabará en el tercer tercio siendo "violado" por el torero, ahora ya masculinizado y portando el estoque como un símbolo fálico que se introduce en la cruz sangrante del animal, como si de una doncella menstruaste se tratase. Finalmente, el torero corta las orejas y las muestra levantando los brazos en una figura que recuerda al toro con sus cuernos. Hay así una transferencia de género y de rol entre el toro y el torero.

         Pero siendo un sacrificio ritual...¿a qué dios se le hace? La corrida es un ritual de muerte, y las religiones buscan un punto de contacto entre lo mortal y lo inmortal; es un hecho liminal, y que busca conseguir un fin práctico o ventajas de parte de los dioses. Lo que podemos ver es su ligazón al catolicismo, religión que fue subsumiendo diversas tradiciones desde el cristianismo primitivo. El culto a Mitra es uno de los muchos que mantiene en su interior, a pesar de haberlo prohibido como una importante herejía al dogma; en muchas iglesias católicas, erigidas sobre iglesias cristianas anteriores, a su vez, incluyen un mitreo en su interior. La similitud entre la taroctonía de Mitra y el culto con pan y vino han sido señalados más arriba. También el culto a las diosas de la fertilidad  que se pueden descubrir en numerosas adveraciones de la Virgen María y en otros ritos como las rogativas y procesiones cuando se quiere invocar su intercesión para que controle los elementos naturales (la lluvia fundamentalmente) favoreciendo a sus devotos.
Esta conexión entre catolicismo y corridas de toros se manifiesta en el calendario, en su celebración en el marco de fiestas patronales.
             
              Esta interpretación que hace Pitt - Rivers de las corridas de toros es controvertida; ha sido calificada de simplista, de etnocéntrica y de no conocer en profundidad la realidad de la que se trata. No obstante, es un estudio lo suficientemente serio como para ser tenido en cuenta y arroja luces interesantes sobre una realidad compleja.

III.- TOROS, GÉNERO Y SEXO.

A.- Estudio de Sara Pink sobre las mujeres torero.

                A partir de los años 90 la Antropología se interesa por la sexualidad y el género como un importante aspecto acerca del cual teorizar. La antropóloga británica Sara Pink realiza una interesante aproximación al tema de las mujeres torero desde la Antropología de la Sexualidad que parte del trabajo seminal de Pitt-Rivers para entrar en un análisis original, que es el que expondremos sucintamente a continuación.

                                                                           La antropóloga británica Sara Pink

                Sara Pink aborda el tema del toreo señalando que los estudios que se habían realizado hasta los 90 se aproximaban  a las corridas como rituales (Pitt-Rivers, por ejemplo), o desde la Psicología, intentando desentrañar el carácter del torero (Mitchell). Las referencias a aspectos sexuales ligados a este espectáculo pasaba por referirse al género del torero (Douglass), al machismo (Gilmore) o a la lucha de impulsos homosexuales y heterosexuales (Ingham). Todos estos autores señalan - como hizo Pitt-Rivers - el cambio de género a lo largo de la corrida: de lo femenino a lo masculino para el torero, y de lo masculino a lo femenino en el toro. Sin embargo, Pink nota que en ningún momento se hace referencia a una realidad: la existencia de mujeres toreras, señal de que la cultura es algo vivo y cambiante.

                 Sara Pink reconoce el valor del trabajo de Pitt- Rivers, pero señala algunos defectos, como que considerase a la cultura española como algo homogéneo y estático. La sexualización de la corrida que observa Pitt-Rivers es una generalización a partir de los datos obtenidos de una única región de España y bajo un estereotipo que había construido el antropólogo como mentirosos y simuladores. Sigue Pink revisando las aportaciones de Mary Douglass en el 84, quien ve la corrida de toros como un espectáculo que magnifica la sexualidad, como una especie de cópula entre el estoque del torero y su entrada en la abertura hecha al animal por las banderillas. A Pink no le parece que esta interpretación se sostenga, ya que el momento de entrar a matar es el más álgido de la corrida, pero su duracion es corta dentro de todo el espectáculo.

                                                         El País. Hermanas Palmeño.

             Mitchell interpreta la corrida desde un punto de vista más etnográfico y además aporta un perfil psicológico del torero. Pero para él lo más importante de la corrida no es su simbolismo, sino la relación entre espectadores y espectáculo, de naturaleza erótica, según él. Es este erotismo ese rasgo psicológico nacional que trasciende, y el torero un individuo de tipo masoquista. No deja de ser una interpretación muy discutible.

              A pesar de haber habido mujeres torero durante los años 30, e incluso antes (en el reinado de José Bonaparte, por ejemplo), a finales del siglo XIX y principios del XX comienzan a ser reprobadas, tanto por toreros varones como por las autoridades (por ejemplo, Juan de la Cierva dictó una Real Orden en junio de 1908 prohibiendo a las mujeres torear a pie en las plazas españolas). La República las permitió, pero tras la Guerra Civil la prohibición volvió, ya que se suponía que era una profesión contraria al decoro femenino, y aquellas que quisieron seguir esta profesión la tuvieron que desarrollar en el extranjero.

              Tras la muerte de Franco y posteriormente , con el desarrollo de la sociedad democrática y la presencia de la mujer en profesiones y escenarios a los que no había tenido acceso durante la dictadura, las mujeres comienzan a ser reconocidas por sus dotes de liderazgo o hazañas intelectuales, y teóricos como Pitt-Rivers y muchos aficionados ven compatible el simbolismo de la corrida con la existencia de mujeres torero. Sin embargo, hay autores como Marvin para quienes la corrida pierde ambiente y emoción cuando la ejecutante es una mujer, ya que el toreo es una cosa "de cojones". Ante esto, Sara Pink aduce que "tener cojones" es un concepto más simbólico, que alude a la capacidad de decidir y actuar can decisión y valentía que a una referencia a los genitales masculinos, por lo que una mujer puede perfectamente adoptar el rol de matador, con toda su valentía y bravura (y cita particularmente a Cristina Sánchez) .

        La gran diferencia entre Sara Pink y Pitt-Rivers es que Pink interpreta la corrida como una representación dramática y no un ritual, y que por ello el sexo es irrelevante, igual que en el teatro los papeles pueden ser representados por uno u otro sexo. La corrida contiene unos valores y un simbolismo que se encarna en los cuerpos. Los toreros expresan roles EN sus cuerpos y no CON sus cuerpos, y las mujeres pueden ser perfectas portadoras de tales valores. El público debe mirar más allá del sexo biológico.

                                                              Teresa Bolsi, por Gustav Doré

                          PARA CERRAR.

          Quedaría por tratar aspectos fundamentales en el asunto que nos ocupa, tales como el tratamiento que hacen figuras como Hemingway de los espectáculos taurinos, y todo lo relacionado con el maltrato animal, los derechos de los animales y la ética de los espectáculos, pero sobrepasa los objetivos inmediatos de esta entrada: buscar las raíces de una tradición hondamente asentada en nuestro país para poder abordar debates y opiniones con fundamento, más allá de las opiniones, filias y fobias de cada uno. No tomamos partido por ninguna parte de la disputa, sino tan solo realizamos un análisis etnográfico que consideramos necesario.


FUENTES CONSULTADAS:

- Taussig, Michael: Desfiguraciones.

- Bermejo, J.C.:El mundo del Egeo en el segundo milenio. Akal. Historia del Mundo Antiguo, nº 14. Madrid, 1988.

- Pitt-Rivers, J.:"Un ritual de Sacrificio: la corrida de toros española", en Revista de Occidente, nº 36 de mayo de 1984

- Pink, Sara: "Género, corridas de toros y Antropología. Teorizando sobre las mujeres torero", en Antropología de la sexualidad y la diversidad cultural. Jose Antonio Nieto (Ed). Ed. Talasa.

                     Páginas Web:

https://anthropotopia.blogspot.com/2013/08/julian-pitt-rivers-y-la-antropologia.html?spref=fb

https://anthropotopia.blogspot.com/2013/11/que-hay-detras-de-las-barbas.html

https://elpais.com/cultura/2017/12/22/el_toro_por_los_cuernos/1513957542_663699.html

https://elpais.com/diario/1984/11/20/ultima/469753203_850215.html

https://www.taurologia.com/imagenes%5Cfotosdeldia%5C3952_ensayo__estudio_de__el_sacrificio_del_toro___de_julian_pitt_rivers.pdf

Wikipedia: El toro de Creta, El palacio de Creta, el Minotauro, Ariadna, Teseo, Civilización minoica, Civilización micénica, Mitra, mitraísmo, Picasso, Hemingway, el rapto de Europa, Taurocatapsia, Tauroctonía, Ritón, Sarcófago de Hagia Triada.

jueves, 13 de septiembre de 2018

EL OJO DE ESPAÑA. Cristina García Rodero y la fotografía etnográfica.


Cristina García Rodero es una de nuestras fotografías más destacadas e internacionales y, al mismo tiempo, tiene un interés singularísimo para la antropología porque ha hecho de la fotografía etnográfica el eje de gran parte de su trabajo. En esta entrada vamos a conocer mejor su estilo de trabajo, su obra y dónde podemos contemplarla.

Cristina García Rodero, corazón de antropóloga.


Cristina nació en Puertollano (Ciudad Real) en 1949. Estudió Bellas Artes en Madrid y precisamente aterrizó en la capital en medio de la conmoción social de 1968. Tuvo a Antonio López como profesor de pintura e inicialmente iba a dedicarse a ello, por lo que se marchó a Florencia con una beca de ampliación de estudios. Sin embargo, la experiencia la decepcionó profundamente y la puso en el camino de la fotografía, que ya le había interesado de joven. Obtiene entonces una beca de la Fundación Juan March para estudiar los ritos, fiestas y costumbres tradicionales en una España, la de la Transición, que estaba sufriendo unas transformaciones aceleradas. A lo largo de quince años, de 1974 a 1989, la autora realizó el meticulosos retrato antropológico de la España oculta: "Cuando conocí lo que eran nuestras fiestas populares, decidí que era lo que quería hacer. La riqueza y contenido de imágenes que le da la fiesta fue lo que me desvió, no la fotografía, sino el tema que encontré, que me interesaba, que no estaba hecho y me sentía en la obligación de hacer, de no permitir que solo se conocieran cuatro fiestas importantes con las que el gobierno quería dar una imagen turística del país".
Peliqueiro, 1975, España oculta
La autora no dudó en dedicarle ese periodo tan prolongado de su vida porque se apasionó con la diversidad de costumbres que fue encontrando. Cristina García Rodero no es antropóloga pero reconoce que su preocupación era, por un lado, profundizar en el conocimiento del ser humano y, por otro, capturar imágenes de festividades populares, funerales y rituales que estaban en trance de desaparecer, porque eran vistos como atavismos que no casaban con la idea de una España moderna. Después, como ella misma reflexiona, las comunidades autónomas y los ayuntamientos reinventarían su pasado rescatando estas fiestas pero aderezadas con otros elementos. Por todo ello podemos decir que en las fotografías de Cristina García Rodero tenemos una auténtica antropología de salvamento. Su obra no es puramente gráfica sino que va precedida de una investigación rigurosa, desde el respeto y el valor concedido a la sabiduría popular. Ese aprecio hace extremadamente valioso su trabajo para la antropología. Cuando se le pregunta si los ritos y tradiciones son algo que nos ancla al pasado o esencias que se deben proteger, contesta: “Es cierto que no dejan avanzar, pero muchas veces son el recuerdo de un pasado, y el pasado es Historia. Y conviene saber de ella. Toda fiesta es un cúmulo de sensaciones e ideas. También un ritual. Y algunos te dotan de grandes enseñanzas, pautas que han sido capaces de perdurar siglos y siglos”.
Rituales de María Lionza, Venezuela
Para descubrir lo que convenía documentar, Cristina nos dice que se pasaba horas y horas hablando con toda clase de personas. Para ella es un placer vivir esas fiestas y ritos con la intimidad que necesita para hacer eficazmente su trabajo y, al mismo tiempo, sin interferir con sus modelos. Curiosamente, es el mismo criterio de actuación que rige  para el antropólogo mediante la observación participante.
Jarramplás, Piornal, 1980, España oculta.  Un hombre salvaje español
Una obra imprescindible.
Entre sus trabajos, me gustaría destacar los siguientes:
-España oculta, libro publicado 1990 y el que podéis acceder en este enlace: http://www.ub.edu/sociologia_visual/recerca/oculto.pdf. El libro está prologado por Julio Caro Baroja.
-España, fiestas y ritos (1992)
Grabarka, el monte de las seiscientas cruces. Una peregrinación ortodoxa en Polonia (2000).

Lo festivo y lo sagrado (2001), pretende poner de relieve los puntos de conexión entre una y otra esfera.
- En 2008 expuso la serie Maria Lionza, la diosa de los ojos de agua. Sobre ello nos cuenta que en el “baile de la candela” entran en trance y saltan la hoguera en llamas e incluso se sientan sobre ella. Todas las luces se apagan para que nada distraiga del poder ígneo. Por ese motivo no le fue posible utilizar el flash, ya que creen que esa luz súbita es capaz de dejarlos en trance para siempre. Por eso empezó a utilizar entonces la cámara digital, que simultanea con la analógica, según las características de cada trabajo. Es muy destacable el uso que realiza del blanco y negro, que considera más subjetivo.



Lalibela, Etiopía. Cerca del cielo (2009).Una comunidad cristiana en África cuyos maravillosos templos, excavados en la roca,  se  remontan al siglo XII. 

-Tierra de sueños (2016), una exposición de Caixaforum en colaboración con la Fundación Vicente Ferrer, nos habla de las discriminaciones a la mujer india en el mundo rural.

- Su último proyecto constituye su trabajo más ambicioso porque pretende documentar los festivales eróticos. El objeto de su investigación es cómo se entrelazan la espiritualidad consustancial al ser humano y su relación con lo carnal.

En 2005 Cristina García Rodero ingresó en la prestigiosa agencia de fotoperiodismo Magnum. Es miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando desde 2013. Premio Nacional de Fotografía en 1996. Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes en 2005. Pero el galardón que ella valora especialmente es la Medalla al Mérito en el Trabajo en 2014, porque se siente una trabajadora incansable.


Hasta ahora su obra estaba dispersa en museos e instituciones, como en el Museo Reina Sofía, en el IVAM de Valencia, en el Museo de las Peregrinaciones de Santiago de Compostela… Pero acaba de inaugurarse un museo dedicado a su obra en su Puertollano natal, una iniciativa que merece una calurosa acogida. En un amplio espacio expositivo, 2130 metros cuadrados divididos en tres plantas, el museo albergará, además de exposiciones temporales, una colección permanente que se nutre de la obra adquirida por el Ayuntamiento de la localidad, la colección privada de la autora y de otras colecciones de particulares. Para dar mayor realce a la inauguración, la exposición temporal Rituales de Haití nos acerca el trabajo que Cristina García Rodero realizó en 2001 y por el que obtuvo el Premio Nacional de Fotografía. No hay que perdérselo.
Gabino Diego, gran amante de la fotografía, no ha querido perderse la inauguración
Esta es la interesante información que proporciona la página del Ayuntamiento sobre el contenido de la exposición:

“Es el viaje que nos propone García Rodero por el vudú en un país de desigualdades, contrastes y espiritualidad. De la esclavitud a la libertad, de la clandestinidad a una identidad propia y una fuente de inspiración para artistas, música y danza.
Brazos en alto a la caída del agua divina de la cascada Saut d´ Eau, espacio de culto y sagrado en el que se busca el deseado milagro al igual que en la Planicie del Norte en la que se respiran aires de independencia en un lugar de ofrendas y sacrificios.
Un itinerario que también nos lleva al juego entre la vida y la muerte en el día de los difuntos en Puerto Príncipe, con insinuantes danzas y el singular respeto y a la vez burla por los que ya se fueron.
Un camino por el vudú de ceremonias, trances, divinidades, leyendas, maleficios, animales degollados, ojos blancos y leyendas.
Carnaval Jacmel
La pureza en el fervor por los gemelos, el colorido e imaginación en uno de los carnavales más singulares del mundo, el de Jacmel, en el que todos viven la fiesta por igual sea del estrato social del que provengas hasta descubrir la estrecha relación del vudú con el catolicismo, que cobra mayor firmeza durante la Cuaresma y Semana Santa, tiempo en el que se busca desde el amor a acabar con la mala suerte en el calvario de los milagros de Ganthier durante el Viernes Santo.
Las bandas de los “Rara” que siguen los pasos marcados por los dioses a las ceremonias del Domingo de Pascua en Souvenance, uno de los centros de vudú más conocidos, como un claro ejemplo de la herencia de los indios taínos y los esclavos africanos.
Una exposición cargada de misterio, misticismo, lamentos, angustia, miradas, religiosidad y la esperanza de que el pueblo haitiano salvaguarda su legado y sueña por una vida mejor”.


Otras fuentes consultadas:

-Entrevista a Cristina García Rodero en Jot Down, Julio 2013.
-Entrevista en ABC. 21-6-2018.
- Cristina García Rodero en Agencia Magnum.

Las fotografías son copyright de Cristina García Rodero.
Georgia, 1995. El número tres fascina a la autora.





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