Seguidores

jueves, 15 de agosto de 2013

ROSALÍA DE CASTRO Y EL ESCÁNDALO DE LA HOSPITALIDAD SEXUAL EN GALICIA


En 1881, Rosalía de Castro publicó una serie de artículos sobre costumbres gallegas en un periódico de Madrid, El Imparcial. En uno de ellos aludía a una antigua costumbre de ciertas poblaciones de la costa gallega con arreglo a la cual, cuando un marino había permanecido largo tiempo en alta mar, se le ofrecía pasar la noche con una mujer de la casa en que estuviera alojado, como ofrenda de pura hospitalidad. Esa publicación levantó airadas críticas contra Rosalía en la prensa gallega. Tremendamente ofendida, la poeta se negó a escribir más en la lengua de su tierra y a ocuparse de Galicia en lo sucesivo. Todavía hoy sigue debatiéndose si, en realidad, existió alguna vez esa costumbre en nuestro país. Trataremos aquí de arrojar un poco de luz sobre el misterio desde la óptica de la antropología.
1.   La ley de la hospitalidad
Para nosotros, la hospitalidad es sinónimo de etiqueta o de protocolo a la hora de recibir invitados. Pero para entender mejor su trascendental importancia en el pasado, hasta el punto de que hablamos de “ley” obligatoria, hemos de remontarnos a una época, tal vez no tan lejana en el tiempo, en que los viajeros no disponían en todo lugar de hoteles, fondas u hospederías para comer y alojarse en el camino. En esas condiciones, el visitante de una tierra lejana no tenía más remedio que solicitar ayuda a los lugareños para su supervivencia. La ley de la hospitalidad fue la regla de validez universal que permitió a nuestros antepasados desplazarse por el mundo y no morir en el intento. Los extranjeros siempre eran vistos con curiosidad, como fuente de noticias de otros rincones, pero también, al ignorarse sus costumbres e intenciones, se presentaban como un potencial peligro. 
PARA LEER MÁS, HAZ CLICK EN MÁS INFORMACIÓN

lunes, 12 de agosto de 2013

BABY TALK: APRENDIENDO A HABLAR, APRENDIENDO A PENSAR

  Antes de estudiar Antropología, pensaba que esa peculiar forma con que las madres hablan con sus bebés no era más que una simple efusión de cariño. Después de cursar la asignatura de Hominización descubrí, con enorme sorpresa, que se trata de un lenguaje estandarizado en la mayoría de las culturas humanas y que, además, constituye una pieza clave en el proceso de aprendizaje infantil. Hace poco observé fascinada cómo mi preciosa sobrina María, con tan sólo dos meses edad, escuchaba con atención los balbuceos con que le hablaba su papá y le devolvía, repetidos, los mismos sonidos. Por ello pensé que era un buen momento para escribir esta entrada, que dedico a la pequeña María y a todos los que se ejercitan en el difícil oficio de ser padres, para que podamos descubrir cuánta antropología y sociología se esconde detrás de su valiosa labor. En todo momento seguiré y comentaré el texto de Eugenia Ramírez Goicoechea, Evolución, cultura y complejidad. La humanidad se hace a sí misma, Ed. Un. Ramón Areces, 2009.

1 .Una relativa altricialidad
El enorme tamaño del cerebro humano obliga a dar a luz a los neonatos en unas condiciones de vulnerabilidad y dependencia importantes. Son altriciales: necesitan constantes cuidados para mantener la temperatura corporal adecuada, para su alimentación y su aseo. Pero no están aislados del mundo que nos recibe sino que, ya desde los últimos meses de embarazo, cuentan con la musculatura necesaria para expresar sus emociones. Por ello, su proceso de aprendizaje puede dar comienzo muy pronto. De hecho, se tiene constancia de bebés que, con tan sólo cuarenta y cinco minutos de vida, han sido capaces ya de imitar el gesto de sacar la lengua o abrir la boca. Sin embargo, esas predisposiciones sensoperceptivas, emocionales y comunicativas tan tempranas sólo se desarrollan adecuadamente si se estimulan y orientan por los padres o cuidadores. Cada habilidad biopsicosocial deberá adquirirse en el momento oportuno. E. Gotlieb llamó “ventanas cognitivas” a los periodos críticos en que se consolidan las distintas capacidades: la visión, hasta los siete años; el lenguaje, hasta los nueve… Durante esas etapas, el niño es especialmente sensible a los estímulos externos necesarios para su maduración normal. Una vez concluida cada fase, las deficiencias de desarrollo pueden devenir irrecuperables. Podemos advertir con gran claridad la importancia del aprendizaje en el momento correspondiente con algunos ejemplos del mundo animal: las aves canoras que no pueden observar a sus congéneres en su periodo formativo, no aprenden el canto propio de su especie y, por tanto, no podrán atraer a una pareja. Lo mismo puede ocurrir para construir el nido o realizar el viaje migratorio anual. Los simios en cautividad acaban viendo vídeos para aprender a mantener relaciones sexuales.
PARA LEER MÁS, HAZ CLICK EN MÁS INFORMACIÓN

domingo, 4 de agosto de 2013

JULIAN PITT-RIVERS Y LA ANTROPOLOGÍA DEL MEDITERRÁNEO



Mientras preparaba una entrada sobre la ley de la hospitalidad, como código regulador de los comportamientos hacia los extranjeros en las sociedades tradicionales, me tropecé con la figura de Julian Pitt-Rivers, un antropólogo inglés al que solo conocía por sus estudios acerca de la tauromaquia. Una vez más tuve la oportunidad de comprobar que este destacado etnógrafo, que además realizó un novedoso trabajo de campo en España, resulta  prácticamente desconocido para el gran público. Como casi siempre sucede, las noticias en castellano sobre su vida y obra son escasas en la red. Con ánimo de colmar ese vacío, como parte de ese proyecto de biografías de antropólogos que nos marcamos al comienzo de nuestra andadura, he recopilado algunos datos sobre la interesante trayectoria intelectual de este brillante autor.
La antropología como tradición familiar
Julian Pitt-Rivers nació en Londres el 16 de marzo de 1919, en el seno de una familia rica y aristocrática que siempre mostró una decidida inclinación hacia la Etnología. 
Augustus Pitt-Rivers
Su bisabuelo, Augustus Pitt-Rivers (1827-1900), inició los estudios antropológicos en la Universidad de Oxford junto con Edward Burnett Tylor, a quien debemos la definición de “cultura” que, todavía hoy, sirve de referencia para la disciplina.  Su nutrida colección de piezas procedentes de todo el mundo es el núcleo del Museo Pitt-Rivers, una de las principales atracciones en Oxford.
Museo Pitt-Rivers
El padre de Julian, el capitán George Pitt-Rivers (1890-1966), era amigo de Bronislaw Malinowski.  Siguiendo sus consejos,  residió durante un año en una isla de Melanesia y, como resultado  de esa estancia, en 1927 publicó The Clash of Culture and the Contact of Races. Sin embargo, debido a sus ideas eugenésicas y antisemitas,  Julian acabó rompiendo todo contacto con su progenitor.
Tras pasar por los prestigiosos colegios de Eton  y Worcester, se formó en las Universidades de Grenoble, París  y Oxford. En esta última le sorprendió el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Una vez movilizado, sirvió como capitán en el norte de África y en Europa. Después, durante dos años, residió en Bagdag en calidad de preceptor del rey Faisal II de Irak. Como ningún acontecimiento biográfico pasa sin dejar huella en nuestras ideas, tal experiencia personal le permitió reflexionar acerca de los estrechos lazos culturales existentes entre las sociedades ribereñas del Mediterráneo y los préstamos recíprocos entre los países árabes y europeos que esos contactos milenarios habían generado. A partir de dicho planteamiento, Pitt-Rivers contribuiría más tarde a dar un giro trascendental a las investigaciones antropológicas.
PARA LEER MÁS, HAZ CLICK EN MÁS INFORMACIÓN

Seguir por em@il