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viernes, 25 de septiembre de 2015

MOUROS, MOURAS Y OTROS PERSONAJES DE LEYENDA

                                                                  
                                                                Por José Losada

D. Juan López Suárez nació el 5 de marzo de 1884 en la aldea Forcados, Parroquia de Villacaiz, Concello de O Saviñao, Provincia de Lugo. Hijo de labradores acomodados, estudió el Bachillerato en el Colegio de los Escolapios de Monforte de Lemos, donde sin duda escuchó el tañido de la campana utilizada para alejar las tormentas (ver la entrada de este blog “De rayos y laureles” http://anthropotopia.blogspot.com.es/2014/10/de-rayos-y-laureles.html ). Estudió la carrera de Medicina en Santiago y Madrid, doctorándose en 1913.
Tras algunos empleos ocasionales (médico en las minas de Peñarroya, Provincia de Córdoba, y ayudante del patólogo Dr. Medinabeitia) viajó, pensionado por la Junta de Ampliación de Estudios, a Alemania: Estrasburgo, Berlín, Munich, Francfort… En esta época se forjaron duraderas amistades con personas con las que su relación posterior fue muy estrecha, como Cruz Gallastegui y José Castillejo (con una de cuyas hermanas, Mariana, contraería matrimonio). A su vuelta optó sin éxito a la Cátedra de Patología General de la Universidad de Salamanca lo cual le produjo una profunda decepción, al comprobar “los vergonzosos medios que desgraciadamente siguen siendo lo más eficaz en tales casos”.
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sábado, 19 de septiembre de 2015

LA DOMESTICACIÓN DE ANIMALES Y PLANTAS. Una valoración del paso de la recolección a la agricultura

                                                                          Por Jose Ignacio González Lorenzo

Se ha considerado hasta ahora el paso de la caza y la recolección a la ganadería y la agricultura como un hallazgo tecnológico que implica progreso y desarrollo y, por lo tanto, como un invento benefactor de la humanidad. Con la agricultura y la ganadería, se dice, los grupos humanos pudieron asegurar su capacidad productiva, incrementar la población, generar excedentes, etc. Como corolario, se determina cómo fue el proceso de difusión y cuáles las vías de expansión de la agricultura y la ganadería que permitieron a la humanidad pasar de la recolección a la producción, de las bandas a las tribus, del paleolítico al neolítico. En toda esta cuestión se hace evidente el paralelismo entre la difusión de la agricultura y la ganadería y las técnicas neolíticas asociadas (la piedra pulida, la cerámica...) con la difusión de las tecnologías asociadas a la revolución industrial. La conclusión es que la historia humana no es más que el proceso de descubrimiento y difusión de nuevas tecnologías que jalonan el progreso ininterrumpido de la humanidad. El paso de una etapa a la siguiente es necesario y marca siempre la dirección del progreso. Sin embargo…
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miércoles, 9 de septiembre de 2015

ORSON WELLES EN EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS (I). El experimento radiofónico

Este año se cumple el centenario del nacimiento del genial y polifacético Orson Welles. Ciudadano Kane (1941) y El tercer hombre (1948) le garantizan un lugar privilegiado en la memoria colectiva. Pero no convocamos su presencia aquí sólo por sus méritos cinematográficos sino por uno de sus proyectos fallidos, la adaptación fílmica de la gran novela de Conrad, El corazón de las tinieblas, que tanto tiene que ver con la Antropología. Aprovecharemos este homenaje a nuestro admirado Orson para poner de relieve la intensa presencia de la novela conradiana en momentos cruciales de su carrera y para examinar algunos de los grandes asuntos implicados en Heart of Darkness que aún no hemos desarrollado y que marcaron profundamente la obra de Welles.

Un artista total
 George OrsonWelles vino al mundo el 6 de mayo de 1915 dotado con un talento descomunal y multiforme. La prensa americana lo llamaba “la energía pública número uno” y un amigo decía de él: “Un solo Orson Welles es suficiente. Dos podrían acabar con la civilización”. Debió de ser un niño repelente con un apabullante coeficiente intelectual. Ya empezó con el teatro amateur en el colegio. Actuaba como adaptador, director, escenógrafo y actor, y esa enorme capacidad de trabajo para desempeñar simultáneamente una pluralidad de funciones concurrentes sería más tarde su sello personal. Pero su vocación inicial fue la pintura. Para empaparse del arte de los maestros europeos viajó al Viejo Continente en 1931, gracias a la liberalidad educativa de su padrastro, el Sr. Bernstein, cuyo nombre daría a uno de sus  personajes cinematográficos, el apoderado de Charles Forster Kane. Hallándose en Dublín, le apeteció realizar teatro profesional y, con toda la insolencia de sus 16 años, consiguió que lo contrataran simulando que era un actor muy conocido en Estados Unidos. Representó a un anciano encorvado en El judío Süss y bordó el personaje, y así fue como el veneno de la interpretación se adueñó de su destino. De vuelta a Norteamérica, en 1933 se dio a conocer como actor con una gira por todo el país. Su plato fuerte eran las adaptaciones de Shakespeare para el gran público.
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martes, 1 de septiembre de 2015

JOSEPH CONRAD EN EL CONGO. Analizando "El corazón de las tinieblas"

"Desde el momento en que me asomé al abismo, comprendí mejor el sentido de su mirada, que no podía ver la llama de la vela, pero que era lo suficientemente amplia como para abrazar el universo entero, lo suficientemente penetrante como para introducirse en todos los corazones que baten en la oscuridad. Había resumido, había juzgado."¡El horror!"
     Joseph Conrad,"El corazón de las tinieblas"


Joseph Conrad, la vida como exilio
Jósef Teodor Korzeniowski, más conocido como Joseph Conrad, nació el 3 de diciembre de 1857 en Berdichev, que entonces formaba parte de Polonia, después de Rusia y actualmente de Ucrania. Este nomadismo nacional también estuvo muy presente en la vida de Conrad, hasta el punto de ser el mayor signo de su identidad y de su obra. Su familia pertenecía a la baja nobleza y tenía grandes intereses intelectuales. Su padre era traductor de Victor Hugo, a la par que activista político. Cuando Jósef tenía seis años, su padre fue condenado al exilio en los Urales, Siberia, como sospechoso de conspirar contra el gobierno austrohúngaro.
Tras la muerte de su madre a causa de tuberculosis, su atribulado progenitor envió al niño con su tío materno, Tadeusz Bobrowski, para que estudiase. Desde entonces y durante muchísimos años, ese tío fue para él una opresiva figura paterna.
La tía abuela de Jósef editaba atlas geográficos y él desarrolló en sus años tempranos una auténtica pasión por la exploración ártica y la cartografía de África, dedicándose a dibujar planos y a realizar viajes imaginarios a los lugares más remotos del globo, que en el futuro haría realidad con creces. Una anécdota que Conrad relató tanto en una crónica personal como en El corazón de las tinieblas cuenta que, de pequeño, puso el dedo sobre un punto negro en África central y dijo: “cuando sea mayor, iré allí”.
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