Seguidores

viernes, 31 de octubre de 2014

IDENTIDAD MORAL Y DIMENSIÓN TEMPORAL EN EL NUEVO CAPITALISMO

Contra la apariencia abstracta y uniforme de la dimensión  temporal, los mecanismos de control social imponen una experiencia del tiempo variable en cada momento histórico. Si con el modelo empresarial vigente durante gran parte del siglo pasado la vida laboral podía construirse a largo plazo, con el nuevo capitalismo el tiempo vital se ha fragmentado a causa de la  precarización de las relaciones laborales, con resultados catastróficos sobre  la identidad de los sujetos.
 Abstract
We think on time as an abstract and uniform dimension but, in fact, we have different social experiences of time in each historical period. While working life could be built in the long term during the last century, since nineties the vital time has been fragmented because of the precariousness of labour  relations, with catastrophic results on the moral identity of individuals.

PARA LEER MAS, HAZ CLICK EN MÁS INFORMACIÓN

sábado, 25 de octubre de 2014

DE RAYOS Y LAURELES

Por José Losada
En mi infancia conocí de cerca el pánico que provocan las tormentas. Presencié momentos de intensa zozobra en los que vidas y haciendas pendían de un hilo, y preparativos que no comprendía: cerrar puertas y ventanas, guardar cuchillos, apagar luces... La casa quedaba en penumbra mientras en el cielo parecía desarrollarse una batalla en cuyo desenlace no teníamos ninguna intervención. Entonces, solamente el tañer de las campanas de la Capilla de las Reliquias del Convento de Nuestra Señora de la Antigua (también conocido como de la Compañía o de los Escolapios) traía un poco de alivio.

Aunque se trataba de un relicario bastante poblado, eran tres las reliquias a las que se atribuía poder en esos instantes: dos trozos del “lignum crucis” y una espina de la corona del Redentor. Sobrevivieron a los tres saqueos que en 1.809 perpetraron en Monforte de Lemos las tropas napoleónicas  al mando de los generales Ney y Soult. Muestra del aprecio que se tenía a esas preciadas reliquias fue la extremada diligencia en ponerlas a salvo cuando aún se estaba a tiempo. Otras no tuvieron tanta suerte y acabaron rotas, despojadas de los metales preciosos y tiradas por el suelo. 

No lejos de allí, en el Convento de Santa Clara también se exponía una reliquia de la cruz de Cristo con la misma finalidad de ahuyentar la tormenta.
Otros remedios de los que oí hablar (oraciones a Santa Bárbara, encender la vela bendecida el día de la fiesta de las Candelas, quemar laurel bendecido en el Domingo de Ramos e incluso poner pan en una ventana) tenían en común con el anterior el intento de impetrar la protección divina, como si fuese lo único que pudiese detener a los rayos y su poder destructor.
PARA LEER MAS, HAZ CLICK EN MÁS INFORMACIÓN

Seguir por em@il