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DE RAYOS Y LAURELES

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Por José Losada En mi infancia conocí de cerca el pánico que provocan las tormentas. Presencié momentos de intensa zozobra en los que vidas y haciendas pendían de un hilo, y preparativos que no comprendía: cerrar puertas y ventanas, guardar cuchillos, apagar luces... La casa quedaba en penumbra mientras en el cielo parecía desarrollarse una batalla en cuyo desenlace no teníamos ninguna intervención. Entonces, solamente el tañer de las campanas de la Capilla de las Reliquias del Convento de Nuestra Señora de la Antigua (también conocido como de la Compañía o de los Escolapios) traía un poco de alivio. Aunque se trataba de un relicario bastante poblado, eran tres las reliquias a las que se atribuía poder en esos instantes: dos trozos del “lignum crucis” y una espina de la corona del Redentor. Sobrevivieron a los tres saqueos que en 1.809 perpetraron en Monforte de Lemos las tropas napoleónicas  al mando de los generales Ney y Soult. Muestra del aprecio que se tenía a esas pr...

VIDA Y MORAL

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  En todas partes "los humanes" -como nos llamaba Jesús Mosterín para evitar sesgos, por rentabilidad epistémica o por extrañamiento de superioridad-..., los humanos distinguimos en general y salvo psicopatías entre el bien y el mal, entre lo conveniente y lo inconveniente, lo correcto e incorrecto, más o menos, y eso aunque lo bueno y lo malo se suelan dar mezclados y no hay mal que por bien no venga y viceversa.  Si la capacidad de juicio estimativo, evaluativo o ético, es prácticamente universal -sin duda asociado a la dimensión creativa que es propia del "humán"-, debemos pensar que enraíza en nuestra evolución biológica, que emergió de nuestra especialísima naturaleza. Así lo creen desde la Antropología biológica autores tan notables como el recién fallecido Francisco J. Ayala (*). Desde luego, es también un hecho que nacen -o se hacen- sociópatas, individuos de cualquier género sin capacidad para ponerse en lugar del prójimo, ególatras que no pueden ni saben ...

ANIMAL TECNOLÓGICO

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  Los hombres llevamos milenios jugando a ser dioses. No hay remedio, porque es un juego en el que nos va la vida y una necesaria consecuencia -si se imagina y dice simbólicamente- de la indigestión de aquella manzana prohibida que seguramente envenenó la Serpiente, serpiente  parlante, razonadora, ella misma criatura divina y tal vez también eco de diosa neolítica para tiempos más violentos y patriarcales. El hecho es que los humanos vivimos ya en un medio  sobrenatural  ideado y construido por nosotros mismos, y que también destruimos cuando caemos en invadirnos y decidimos pelearnos, como ahora en Ucrania, en Yemen y en otras partes peor ignoradas.  Ortega, “observador penetrante” -como le llamó Heidegger-, se percató de ello lúcidamente. Quiero decir que aclaró nuestra irrechazable e irremediable condición técnica o, dicho más rotundo: afirmó que es precisamente la técnica (que hoy llamaríamos  tecnología , o sea técnica de base científica) lo que nos h...

ABEJAS QUE VIENEN DE LA LUNA

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Por JOSÉ LOSADA La Santa Compaña, con su innegable fuerza expresiva, sirvió como instrumento para que Castelao hiciese un resumen de la historia de Galicia en su discurso “Alba de Groria”, al que se ha dedicado una entrada en este mismo blog (  http://anthropotopia.blogspot.com.es/2014/07/alba-de-gloriahistoria-y-cultura-gallega.html ) .  Castelao En eso Castelao no fue un innovador, sino que siguió una línea que puede rastrearse a lo largo de la historia de la literatura gallega. Así, Manuel Curros Enríquez da comienzo a su obra “O divino sainete”, publicada en 1888, tropezándose en una fría noche del invierno madrileño con la espectral procesión. En ella encuentra al poeta Añón, fallecido diez años antes, con el que inicia un largo viaje que les lleva a presencia del Santo Padre, de cuyas promesas no parecen fiarse mucho ambos literatos. Ocho años atrás Curros Enríquez había publicado “Aires d’a miña terra”. Precisamente en uno de sus poemas aparecía la expresi...

ECCE HOMO Y RITOS DE CORONACIÓN EN EL MUNDO ANTIGUO

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En las procesiones de Semana Santa es frecuente ver la conmovedora figura de Jesús martirizado como Ecce Homo , que significa "He aquí el hombre". Es la frase que Poncio Pilato pronunció ante la muchedumbre judía cuando presentó a Jesús, coronado de espinas y vestido con un manto púrpura, después de que hubiese ordenado azotarlo (Juan, 19.5). Como sabemos, Pilato pretendió desentenderse de su responsabilidad por la muerte de Jesús, en quien él no apreciaba culpabilidad alguna, pero antes de que ello ocurriese, los romanos llevaron a cabo una extraña y cruel ceremonia. Vamos a examinar con más detenimiento los elementos de ese escarnio a Jesús, tal como lo relatan los Evangelios. Las fuentes evangélicas Señor del Gran Poder, Sevilla Conocemos bien la iconografía del Ecce Homo a través de la pintura y la imaginería barroca. Los artistas plasmaron, con diversas variaciones, los elementos que describen los evangelistas San Mateo, San Marcos y San Juan. En cambio, S...