EL OSO MÍTICO. Tradiciones populares europeas en torno al oso.
El Oso como encarnación del Hombre salvaje Las mitologías céltica, escandinava y centroeuropea estaban repletas de espíritus de la vegetación y de divinidades que adoptaban la forma de poderosos animales. Una de sus figuras características era el hombre selvático, dotado de una fuerza sobrehumana, cubierto completamente de pelo y que mostraba un comportamiento agresivo y amoral. Los antiguos imaginaban a este ser irreal como un habitante de la naturaleza, en cuanto espacio contrapuesto a lo social. El salvaje no dominaba el fuego ni practicaba la agricultura o la ganadería. Se alimentaba de los frutos espontáneos de la tierra, y carecía del rasgo humano más característico, el lenguaje inteligible. El elemento físico más relevante de los hombres y mujeres salvajes era su cuerpo peludo, como el de sus parientes los lobos y, sobre todo, los osos, con los que se creía que estaban emparentados. El salvaje era un ser libidinoso, incapaz de controlar su sexualidad, así que no dudaba...