SEBASTIAO SALGADO: GÉNESIS

Entre 2004 y 2012 Sebastião Salgado viajó con su Leica por 32 países, desde las Islas Galápagos a Alaska, el Gran Cañón, el Amazonas, Siberia, el Himalaya y hasta Papúa Nueva Guinea, para rescatar las imágenes de la naturaleza y los pueblos todavía inalterados por el avance del modo de vida occidental. El resultado de esos ocho años de dedicación es un libro extraordinario, Génesis (2013). Sus fotografías características en blanco y negro, de una belleza sobrecogedora, nos traen desde los confines imágenes de paisajes majestuosos, fauna amenazada e historias humanas. La cuestión crucial que suscita este proyecto es si estamos dispuestos a destruir ese mundo natural y cultural que hemos recibido en legado y que debemos transmitir con toda su riqueza, sabiduría y diversidad a las generaciones futuras. El autor, que procede de un país que ha perdido gran parte de su abundancia forestal, sabe muy bien la respuesta y nos ayuda a descubrirla.
Llamamos Génesis a nuestro proyecto porque imaginamos atrasar el reloj hasta las erupciones volcánicas y los seísmos que dio forma a la Tierra; hasta el aire, el agua y el fuego que dieron origen a la vida; hasta las más antiguas especies animales que todavía se resisten a la domesticación; hasta las tribus aisladas cuyo estilo de vida apenas ha cambiado; y hasta las formas primigenias de organización humana existentes. Quería estudiar cómo la humanidad y la naturaleza han existido durante mucho tiempo lo que hoy día en día llamamos <<equilibrio ecológico>>… Mi objetivo es retratar en la medida de lo posible a estas gentes tan apegadas a su ancestral estilo de vida… Quería captar un mundo evanescente, una parte de la humanidad que está a punto de desaparecer, pero que en muchos aspectos sigue viviendo en armonía con la naturaleza.

Sebastião Salgado se dedica sus esfuerzos junto con su esposa, la arquitecta Lèlia Deluiz Wanick, a la restauración de la selva brasileña a través del Instituto Terra, con fines educativos y medioambientales. La deslumbrante exposición Génesis,  con 245 fotografías, puede verse en Caixa Forum de Madrid hasta el 4 de mayo y en Barcelona desde el 2 de octubre.  No os la perdáis y, para los que no puedan disfrutarla, aquí tenéis una pequeña muestra. Los textos de esta entrada son resumen del libro editado por Taschen. Todas las fotografías tienen copyright de Sebastião Salgado.
I.SANTUARIOS

    1.  TRIBUS DE IRIAN JAYA, INDONESIA
 La isla de Nueva Guinea está dividida en dos mitades. La occidental, a la que se conocía como Irian Jaya hasta el año 2000, pertenece Indonesia y constituye uno de los lugares menos contaminados por la civilización occidental. Está habitada por unos tres millones de seres humanos, entre los que se cuentan los Korowai, aislados del resto de la humanidad hasta los años 70, los Dani o los Yali, de los que ya hemos hablado en la entrada  sobre Jimmy Nelson http://anthropotopia.blogspot.com.es/2014/01/antes-de-que-desaparezcan-la-fotografia.html
Un Korowai en tareas de recolección

 Los Korowai, cazadores-recolectores, siguen utilizando todavía una tecnología propia del Neolítico. Usan hachas de piedra, cuchillos de hueso o martillos de madera. Su vida se desenvuelve en el bosque, donde encuentran todo lo que necesitan para su subsistencia. Aunque prefieren  comer jabalíes, se conforman con cualquier animal que encuentren, inclusive larvas de insectos, y complementan su dieta con fruta. El sagú, una fécula extraída de centro de los tallos de la palma, que muelen hasta convertirla en harina, es la base de su cocina. Los hombres también pasan gran parte del día en los arroyos en busca de peces y gambas.
 En sus viviendas, construidas sobre los árboles, en una atalaya sobre el bosque a unos 25-40 metros del suelo, viven hasta ocho miembros de la familia. Hombres y mujeres duermen en zona separadas del habitáculo. Aunque tienen pocas pertenencias, entre ellas no faltan los elementos que decoran su cuerpo. Son un ejemplo perfecto de la “piel social”.

Hombres Yali asando cerdos
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Los Yali habitan en la cordillera de Jayawijaya, un  terreno remoto y muy accidentado que se caracteriza por gargantas y valles fluviales tallados a cuchillo. Ese aislamiento los apartó del mundo moderno hasta la llegada de los misioneros en los años 70.
 Los hombres visten unas faldas compuestas de largas tiras de ratán, que envuelven el abdomen. La parte frontal se sujeta con la koteka, una funda para el pene elaborada con un calabacín hueco. Generalmente la hacen con un fruto seco como el porongo, o con las  trampas de una planta carnívora, la Nepenthes mirabilisas. La koteka se mantiene fija con una pequeña lazada de fibra sujeta a su base y colocada en torno al escroto. Otra fibra alrededor del pecho o el abdomen se ata a la koteka. Los miembros de una misma tribu se identifican por usar kotekas similares. 

Los Yali la prefieren larga y fina, para que sostenga los aros de ratán que lucen alrededor de la cintura. Otras son rectas, en  ángulo… Curiosamente el rango social masculino no está en consonancia con el tamaño o longitud de la koteka. A veces aplican cera de abejas  o resinas a la calabaza para adornarla, y también pueden decorarla con caparazones o plumas.
Las mujeres  llevan una falda con cuatro refajos. El primero se entrega a las niñas cuando cumplen 4 años, y van añadiendo uno más cada cuatrienio. Al final, con 16 años, la joven ya está lista para casarse. Las  mujeres Yali utilizan una bolsa de fibras de orquídea tejidas que les  cubre la espalda hasta las corvas, y en la que guardan todo que recogen durante la jornada.
Mujeres Yali
 Los hombres Yali pasan el día en el bosque cazando aves, pequeños animales y jabalíes. También recolectan insectos, frutas y las hortalizas que cultivan (boniatos, taro, yuca o pandano, un fruto similar a la palma). Los cuecen sobre una hoguera que encienden friccionando la madera. Durante las ceremonias, las mujeres permanecen aparte mientras los hombres preparan los cerdos y distribuyen la carne asada. Sus cabañas de madera son redondas, con techos cubiertos por hojas de pandano. Las mujeres viven en sus propias viviendas, mientras que los hombres ocupan cabañas comunitarias, las uma, y habitualmente se sitúan en la cima de una colina para precaverse de los ataques de las tribus enemigas.

      2. TIERRAS ALTAS DE NUEVA GUINEA PAPÚA
Festival Singsing en Monte Hagen
Las Tierras Altas de Papúa Nueva Guinea son una región de belleza espectacular, con fértiles valles cultivados, ríos turbulentos y montañas dentadas, con una densa población humana que fue desconocida para el mundo occidental hasta la década de 1930. Los habitantes de las cinco provincias siempre encuentran una buena ocasión para reunirse en un festival Singsing o baile de celebración, luciendo sus trajes tradicionales y pintándose las caras. También tocan los kundus, tambores en forma de reloj de arena con una membrana de piel de lagarto. Anualmente se reúnen miles de artistas en los festivales de Enga, Hagen o Paya. La ornamentación corporal, bilas, es extremadamente sofisticada. Utilizan la superficie del cuerpo como base de decoración, con plumas, perlas y pieles de animales para simular que son aves, árboles o espíritus de la montaña, e incluso recrean batallas legendarias.
Festival Singsing en M. Hagen
 El cerdo es, entre ellos, el símbolo de estatus más importante y en cualquier ceremonia destacada se sacrifican varios,  asándolos en un hoyo en la tierra. Se calientan las piedras en un fuego de leña, después se cubren de hojas de platanero y, finalmente, se añaden la carne, boniatos y plátanos. El ritual se denomina mou-mou. Los jefes presiden las reuniones del clan para adoptar decisiones de gobierno. Los hombres Yali llevan pelucas de su propio cabello pero sólo de cuando permanecían solteros. Bajo la tutela de un maestro se pronuncian los hechizos, se prescriben dietas y se cumplen los rituales para tener un cabello sano.

  3.LOS MENTAWAI DE INDONESIA

 Este pueblo vive en las islas Mentawai, a 130 kilómetros al oeste de Sumatra. Son cazadores-recolectores seminómadas que ocupan  pequeños asentamientos en la costa y en los bosques pluviales. Son famosos por su espiritualidad, sus diseños corporales y sus dientes afilados, que responden a su particular modelo de belleza.
 Crían cerdos y gallinas y recogen frutos silvestres de temporada como el durián o la jaca. También obtienen harina del sagú y complementan su dieta con el tubérculo del taro y los plátanos, o las larvas del escarabajo tamara. De la pesca se encargan las mujeres y con ella se cubren sus necesidades alimenticias cotidianas. Los jóvenes trepan árboles de hasta 40 metros para recoger el durián, una fruta muy apreciada por ellos. En cambio, debido a su aislamiento, nunca han cultivado el arroz, tan característico del sudeste asiático.
Chamán preparando un filtro para sagú
Los sikeireis o chamanes son los líderes del grupo. Los clanes tradicionales todavía viven en grandes y largas casas comunales de madera denominadas umas, de las que hombres y mujeres ocupan lados distintos para dormir. Los Mentawai sólo adoptan del mundo occidental lo que consideran útil, como los machetes o el tabaco. 
Escena dentro de la uma

Visten taparrabos de corteza del baiko teñida de rojo, mientras que las mujeres lucen sus vestidos tradicionales hechos de hojas de platanero, con collares y pulseras de colores y flores tropicales en el pelo. Los chamanes y sus esposas llevan el cuerpo totalmente tatuado. Sirven de intermediarios con el mundo de los espíritus y conocen las plantas y hierbas por sus propiedades medicinales. Los hombres cazan con machete, arco y flechas envenenadas cuyos filtros preparan los chamanes. La vida de los Mentawai está llena de tabúes, que les obligan a refugiarse en una pequeña vivienda para poder tener una intimidad sexual.

II.AFRICA

     4.  ETNIA SAN
Dunas de Erg Ubari
El desierto del Kalahari, en Botswana, es el lugar en el que los San o bosquimanos, uno de los 14 grupos humanos ancestrales, han demostrado su extraordinaria capacidad para la supervivencia. Pero actualmente  han sido reubicados en campos de reasentamiento, donde su sistema de vida tradicional en libertad ha sido sustituido por el suministro de alimentos y agua, una garantía segura para destrucción mental de este pueblo libre. En realidad, sus territorios históricos ocultaban importantes reservas de diamantes, que ahora pueden ser explotados sin problemas. Sin embargo, algunos pequeños grupos aún conservan su estilo de subsistencia como cazadores- recolectores gracias a que asociaciones sin ánimo de lucro han conseguido que ocupen grandes fincas de propiedad privada. Allí  los visitantes pueden observar cómo cazan, cocinan o construyen sus cabañas. Los bosquimanos son supervivientes natos: bajo el sol ardiente se tapan con grandes hojas, mientras que son capaces de construir a gran velocidad una choza con hojas y ramas para protegerse de la lluvia y poder encender una hoguera con la que protegerse del frío y la humedad.
 La danza de trance o curación es su ritual más importante. Las mujeres cantan y baten palmas rítmicas y los hombres bailan en círculo alrededor. Los curanderos imponen las manos sobre los asistentes para extraer las “flechas de la enfermedad”. Los chamanes llevan cáscaras de semillas secas con piedrecitas atadas a las piernas, que producen un fuerte tintineo mientras bailan frenéticamente en trance para entrar en el mundo de los espíritus.
 Los hombres ocupan su jornada rastreando animales como la liebre saltarina, chacales, pitones o puercoespines-animales cuya  carne aprecian mucho-, escondidos en el suelo arenoso, al tiempo que las mujeres buscan raíces o insectos. Comen las larvas de orugas asadas, ricas en proteínas. Tras la lluvia salen a cazar sapos gigantes amarillos de piel venenosa. Cuando llueve beben tanta agua como pueden, incluso usando una pajita vegetal para sorber las gotas de lluvia sobre las hojas. Consiguen hacer fuego frotando una vara de vid contra un trozo de madera en cuestión de minutos.
 Al finalizar el día se reúnen en torno a la hoguera para contarse historias y transmitir sus leyendas tradicionales a sus hijos.

    5. LOS DINKA DEL SUR DE SUDÁN

 Sudán del Sur tiene una gran diversidad étnica, con pueblos nilóticos cuyos orígenes se remontan a los pueblos nilosaharianos. Algunos grupos  se han desplazado al sur en busca de pastos para el ganado, como los Masai en Kenia o los Tutsi en Ruanda y Burundi. Los Dinka son un grupo bastante numeroso que se dedica a la ganadería. En temporada de lluvias viven en poblados y cultivan mijo, sorgo y maíz, mientras que los ganados comen los ricos pastos. Por el contrario, en la larga temporada de sequía, abandonan el poblado junto a sus rebaños, a veces compuestos de más de cinco mil cabezas, en busca de hierba fresca. También pescan con lanzas en lagos y canales del Nilo.
Representación simbólica de los cuernos en el interior de una vivienda en Sudán
El ganado es inseparable de la vida de este pueblo: utilizan la orina de las vacas para lavarse la cara o como conservante de la leche fresca. El estiércol seco y quemado les sirve para espantar los mosquitos y para esterilizarlos contra insectos y parásitos. Los cuernos son un símbolo omnipresente en sus vidas. Las crecidas del Nilo durante la temporada de lluvias fertilizan la tierra para que crezcan los pastos. A la caída de la tarde, cuando los hombres regresan con las manadas al poblado, se produce la mayor actividad del campamento.
    6. LOS HIMBA DE NAMIBIA
 Las dunas del Mar de Arena son las más espectaculares del mundo, gracias a las insólitas formas que esculpen vientos multidireccionales. En este medio desértico, aunque próximo al río Kunene, habitan los Himba. 

Este pueblo de pastores seminómadas  vive en pequeños grupos dispersos  en constante búsqueda de agua y pastos para sus reses. En el siglo XVI se les conocía como los Herero y procedían de Angola, pero a mediados del siglo XIX las bandas de ladrones de ganado los redujeron a la miseria. Entonces comenzaron a llamarse Tjimba-herero, nombre que significa “herero- miserables”.
   7.  TRIBUS DEL VALLE DEL OMO, EN EL SUR DE ETIOPÍA
 Las llanuras del Omo del Sur, entre el centro montañoso de Etiopía y  las tierras altas de Kenia, dan cobijo a una de las mayores diversidades étnicas y culturales de África: 24 tribus que agrupan entre 500 y decenas de miles de miembros, de los cuales Salgado visitó a los Hamer, los Nyangatom, los Mursi y los Surma.
 Los Hamer son célebres por los complicados peinados de sus mujeres, que se untan en el pelo con una mezcla de ocre, agua y resina que le da ese característico color cobre conocido como goscha, símbolo de salud y bienestar.
Son agricultores que cultivan sorgo, hortalizas, mijo tabaco y algodón, y cuidan ganado y cabras.
En la ceremonia nupcial, el novio debe saltar sobre un toro. Antes las hermanas y otras parientes femeninas piden ser azotadas y  sus heridas se consideran prueba de su devoción familiar.

 Los Nyangatom son feroces guerreros y tienen disputas con los vecinos por el robo del ganado, y por el acceso al agua y los pastos. Crían cebús y cultivan cereales y tabaco.

 Los Mursi son unos 6500 y viven en el Parque Nacional de Mago en el sudoeste de Etiopía. Se desplazan estacionalmente en busca de pastos. La miel es uno de sus alimentos preferidos.
 Las mujeres portan collares con cientos de vueltas, engrasados con mantequilla para evitar que su peso y ficción irrite la piel.

Los Surma, unos 45.000, viven en el sudoeste de Etiopía y el sur de Sudán. Son conocidos por los platos labiales de sus mujeres y por la donga, la lucha de bastones masculina. Aunque antes eran nómadas, ahora habitan en asentamientos permanentes y cultivan la tierra, aunque también poseen ganado, símbolo de estatus y riqueza. Siguen luchando con sus enemigos tradicionales, los Nyangatom, aunque ahora con armas de fuego.
 Las mujeres Surma y Mursi son ya las únicas del mundo que lucen platos en los labios. Sólo las mujeres de alta casta pueden llevarlos y son para ellas un símbolo de orgullo. Las escarificaciones que adornan su cuerpo se llevan a cabo con piedras afiladas, cuchillos, anzuelos o cuchillas de afeitar. Después frotan la herida con ceniza, lo que produce una infección estimula el crecimiento de la cicatriz. Ese relieve se considera muy deseable y sensual. En los hombres la escarificación es muestra de valor. Por ello, no se les permite realizarla hasta que no han matado al menos a un enemigo. Para la donga, los hombres Surma se pintan el cuerpo con símbolos blancos que les protegen de las fuerzas sobrenaturales. Con los bastones tratan de dominar al adversario. Es uno de sus rituales de paso a la madurez, el más cruento y peligroso para la vida de los adolescentes.
Los Mursi son animistas y viven en armonía con los ciclos de la naturaleza.
Ppara más información sobre estas tribus, podéis acceder a este enlace http://anthropotopia.blogspot.com.es/2013/12/antes-de-que-desaparezcan-la-fotografia_30.html
III. LAS TIERRAS DEL NORTE
   8. LOS NENET DE SIBERIA


Los Nenet son unos 42.000 y viven en la región septentrional de Siberia. Los renos son el centro de su cultura. En verano se desplazan con sus manadas de unos 6.000 animales hasta el Círculo Polar Ártico, donde los renos consiguen buscar pastos bajo la tundra. Los Nenet se desplazan en trineos tirados por renos y utilizan a perros samoyedos como pastores para protegerlos de los lobos. A lo largo de su viaje migratorio pescan a través de hoyos practicados en el hielo. Cada día recorren 20 km. Montan las tiendas, tchoum, sobre soportes de madera cubiertos por pieles de reno. Por las noches se calientan con un hornillo de leña, en el que cocinan su única comida caliente del día. Su dieta está compuesta de carne de reno y pescado.
Los Nenet confieren gran importancia a su vestimenta: el abrigo, maletsa, se confecciona con cuatro capas de la parte interior de la piel del reno, mientras que la capucha está hecha de piel de zorro azul. Debido a la dificultad para encontrar agua dulce, apenas se lavan.
 Sus creencias chamánicas y animistas les permiten vivir en comunión con la naturaleza. Sin embargo el gobierno soviético los ha incluido en programas que obligan a su sedentarización para que los hijos puedan recibir educación, lo que amenaza su identidad cultural. Otros peligros para su sistema de vida tradicional son la explotación de petróleo y gas  que deteriora su hábitat, como también el cambio climático, que está reduciendo la duración del periodo frío.
Para más información sobre los Nenet, podéis acceder en este enlace http://anthropotopia.blogspot.com.es/2013/12/antes-de-que-desaparezcan-la-fotografia.html
IV. LA AMAZONIA Y EL PANTANAL
 Las Anavilhanas son unas 350 islas  boscosas en el río Negro de la Amazonia. La cuenca del Alto Xingú alberga a 2.500 habitantes de 13 poblados que hablan el caribe, el tupí y el arawak.
   9.LOS ZO,É
Los Zo´é son una tribu de entre 250 y 275 miembros, distribuidos en diez
pequeños poblados. Viven en el bosque pluvial del norte de Brasil y pertenecen al grupo lingüístico tupí-guaraní, lo que permite presumir que llegaron desde la costa del Atlántico hace varios milenios. Los primeros misioneros evangelistas norteamericanos aparecieron en 1987. Para intentar evangelizarlos les  regalaron ropa, machetes y espejos pero, tres años después, para protegerlos, los misioneros fueron  expulsados por el   gobierno brasileño, y en 2009 se creó una reserva de  6.240 kilómetros cuadrados, a la que solo se puede entrar con una autorización especial.
Los Zo,é capturan cerdos salvajes muy jóvenes y, junto a aves, monos y tortugas, los crían como mascotas para defender a los poblados de los jaguares.  Cuando no es estación de pesca por las lluvias, se dedican a cazar monos, cuya carne es muy apreciada por ellos. También recolectan en la selva los frutos rojos de la palmera de azái, que saben a chocolate y  con los que las mujeres preparan un delicioso zumo. Para cocinar utilizan como utensilios calabazas, cáscaras de frutos secos y calaveras y huesos de mono. Cada familia guisa por separado pero comparten su comida con otras chozas. Preparan harina de yuca en grandes hornos de cerámica para elaborar pasteles o beiju.
 En la selva recogen fibras para tejer hamacas, que utilicen incluso durante las comidas. A las excursiones de caza por la selva, que a veces duran varios días, salen los cazadores junto a sus familias. Los Zo,é conceden gran importancia a su higiene y descansan de sus actividades para bañarse. En la selva recogen frutos, hojas y plantas medicinales. Igualmente cultivan la yuca, el taro y las guindillas.
Los Zo,é  son la única tribu del mundo que lleva el poturu, una pieza de madera que les atraviesa el labio inferior. La colocan en una ceremonia iniciática cuando niños y niñas llegan de la pubertad. Les perforan la barbilla con la tibia afilada de un mono e insertan una gruesa pieza de madera, que se va sustituyendo progresivamente por otras más grandes hasta poder colocar el poturu. Las mujeres utilizan el fruto rojo del achiote  para colorearse el cuerpo y también en la cocina.
    10.   INDIOS DEL ALTO XINGÚ
 
Preparándose para la ceremonia de Amuricuma
La cuenca del Alto Xingú,en el Mato Grosso, se sitúa entre la selva ecuatorial y la sabana. Aloja a 2.500 habitantes en 13 poblados con identidades culturales propias pero que coexisten pacíficamente e incluso  participan en las ceremonias importantes de los demás pueblos, con sus danzas, cantos y discursos rituales. Sin embargo, esa armonía se ve amenazada por la contaminación química de los arroyos que atraviesan las plantaciones de soja, reduciendo la pesca, que es su principal fuente alimenticia. En una expresiva sinestesia, para los indios el pescado, a diferencia de la carne, es suave y los hace pacíficos. Por otro lado, es la región más afectada por la deforestación. La construcción de varias presas amenaza también su ecosistema fluvial.
 La ceremonia del kuarup festeja la muerte de los familiares de los jefes y pueden durar varios días plan de la sequía (de mayo a octubre). Durante los meses anteriores se realizan rituales preparatorios. El poblado anfitrión prepara grandes cantidades de comida ( pescado ahumado, harina de yuca y pasta de fruta) para agasajar a los invitados de otros poblados.
En la fiesta de Amuricumá las mujeres celebran simbólicamente la asunción de poder en el poblado, recordando la leyenda que cuenta que, un buen día,  los hombres fueron convertidos de jabalíes y las mujeres tuvieron que asumir el gobierno. También se invita a los vecinos a presenciar los cantos, danzas y luchas de mujeres. 
Reunión de chamanes

Sólo los chamanes pueden fumar, puesto que se trata de un acto sagrado que los pone en contacto con las divinidades. En la ceremonia anual del Warime,  los indios Piaroa de Venezuela, en la frontera con Colombia, celebran los orígenes del mundo y la supervivencia de la raza humana. Con ella también festejan el éxito de la cosecha.
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ACERCA DEL AUTOR



 Sebastião Ribeiro Salgado nació el 8 de febrero de 1944 en Aimorines (Minas Gerais, Brasil). Estudió Economía y trabajó en su país, en París y en Londres. Comenzó a tomar fotografías en sus misiones para el Banco Mundial en África. Esas imágenes le hicieron reconsiderar su trabajo como economista y por ello, de vuelta a París en 1973, decide dedicarse al periodismo fotográfico, prestando atención a las condiciones de vida campesina y su resistencia cultural en América Latina (México y Brasil). En 1984 apareció el libro Otras Américas. Después aborda la investigación de los problemas urbanísticos de los suburbios occidentales. En 1975 trabaja para la agencia Gamma y en 1979 se incorpora a Magnum Photos, con la que permanece 15 años. En 1982 obtuvo el premio W. Eugene Smith de fotografía humanística.
 Entre 1984 y 1985 documenta la espantosa sequía del Sahel junto al grupo de ayuda humanitaria de Médicos Sin Fronteras y públicas Sahel, el final del camino, premiado en 1985. Desde entonces se suceden los doctorados honoris causa y los más altos galardones en Europa y Estados Unidos, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias en 1998.
Entre 1986 y 1992 viajó a 23 países para reflejar el fin del trabajo manual en la industria a gran escala, y en 1993 publica el libro Trabajadores. Después empieza un nuevo proyecto, Migraciones, a lo largo de 43 países de todos los continentes. Su último trabajo es este espectacular Génesis.



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