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martes, 30 de julio de 2013

MARGARET MEAD EN LA TEORÍA ANTROPOLÓGICA



1.- FORMACIÓN E INFLUENCIAS.

   Margaret Mead nació en Filadelfia en 1.901, y obtuvo su grado de bachiller en el Barnard College de New York City. Posteriormente fue a Columbia a estudiar psicología. Corrían los años 20 del siglo pasado, y el clima intelectual de la universidad estaba influido por las ideas de Spencer y Galton. Herbert  Spencer es el mayor representante del denominado “darwinismo social”, corriente intelectual que afirma la existencia de un componente en la naturaleza humana que nos determina a ocupar una posición concreta dentro de la sociedad, según estemos más o menos dotados para la lucha por la supervivencia, entendiendo a la sociedad como un calco de la naturaleza, y convirtiendo el postulado darwinista en un dictado social, que justifica actitudes tales como el racismo y el etnocentrismo, y políticas como el colonialismo. En 1.870 Francis Galton, dentro de su teoría eugenésica, propuso una serie de programas sociales para mejorar la raza humana, tales como la esterilización de criminales o disminuidos psíquicos.

   Frente a este clima determinista y evolucionista, surgirán las figuras de Boas, Benedict y Mead, quienes propusieron una alternativa. Esta oposición intelectual, en palabras de Helen Fisher, en su Introducción a Sexo y temperamento de Mead, retoma el viejo debate abierto por John Locke y la escuela empirista acerca de la inexistencia de elementos innatos en la mente humana en el momento del nacimiento – la mente es una tabla rasa o una hoja en blanco al nacer, y la experiencia son los caracteres que se van grabando en ella – frente a aquellos que defienden la existencia de determinaciones inscritas en nuestra mente, o nuestra propia naturaleza o en nuestra raza o sexo. Precisamente la principal aportación teórica de Mead a la Antropología será la idea de que es la cultura y no la biología la principal fuerza que defina la personalidad individual.

   Mead entró en contacto con Boas y Benedict en la Universidad de Columbia, y allí comenzó su exitosa carrera como antropóloga y como mujer pionera en un mundo dividido tajantemente en dos esferas, la masculina y la femenina, abriendo un nuevo camino y ofreciendo una mirada diferente.



   Franz Boas nació en Alemania, y allí estudió física, matemáticas y geografía, doctorándose en 1.881 con la tesis “Contribuciones al entendimiento del color del agua”. Cuando quiso profundizar en el tema, pensó que era imprescindible tener experiencia de primera mano, y por ello, en 1.883 hizo una expedición para investigar el agua del Ártico, y así convivió durante un año con balleneros y esquimales, hecho que lo convirtió en un etnógrafo, y lo llevó al convencimiento de que el conocimiento que proviene tan sólo de una fuente observacional es inútil, si no se consideran las tradiciones que lo condicionan. Su giro formativo ya está claro cuando en 1.888 investiga y publica en la Universidad de Clark artículos sobre lingüística, teoría etnológica, antropometría, folklore y objetivos de la Etnología, y donde fundó el primer departamento norteamericano de Antropología.
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   En 1.911 publica su libro más famoso The Mind of Primitive Man, obra seminal para la creación de la lingüística comparativa, así como una potente voz en contra del racismo, ya que su análisis concluye que la variedad de culturas asociadas a diferentes razas demuestra que no existe relación alguna entre raza y cultura, así como que la variación fenotípica dentro de una raza impide concluir que haya razas superiores e inferiores. Estas afirmaciones constituyen, así mismo, un alegato antievolucionista, ya que Boas relaciona explícitamente la ausencia de secuencias uniformes de evolución con una ausencia de orden y determinación entre las diversas partes de la cultura o entre la cultura y el entorno natural. También afirma que las invenciones, el orden social y  la vida intelectual y social pueden desarrollarse independientemente, afirmación que constituye la primera premisa del particularismo histórico y el difusionismo.

   Entre los antropólogos que se formaron con Boas, además de Benedict y Mead, destacan: Alfred Kroeber, Robert Lowie, Edward Sapir, Melville Herskovits, Alexander Goldenwisser, Paul Radin, Ruth Bunzel, M. F. Asley Montagu y Frank Speck. Su figura fue decisiva en hechos como la modernización de la revista American Anthropologist en 1.889, la fundación de la American Anthropological Association (1.900), la revitalización de la American Ethnological Society (1.900) y la fundación de la American Folk – Lore Society (1.888).

   Una de sus destacadas alumnas, Ruth Benedict (1.887 – 1.949 ) constituirá una voz muy interesante dentro de la Antropología, disciplina a la que llegó tras estudiar en la Nueva Escuela de Investigación Social, de 1.919 a 1.921, y donde conoce a Boas. Se graduó en 1.923, y enseñó en la Universidad de Columbia, donde en 1.937 sustituyó a Boas en el Departamento de Antropología.

   Antes de dedicarse a esta disciplina, había escrito y publicado o bras de poesía con el seudónimo de Anne Singleton, lo que, según Marvin Harris, hizo que su literatura antropológica tuviera este marcado carácter poético y poco riguroso. Entre sus obras más destacadas están: Patterns of Culture  (1.934), Raza: Ciencia y Política (1.940) y El Crisantemo y la Espada (1.946). Sus estudios cross culturales entre nativos norteamericanos y gentes de Europa y Asia la llevaron a afirmar que es la sociedad y no la biología quien crea las categorías “normal/anormal” aplicadas a los individuos de una sociedad, y que etiquetar a las personas – como hacía la biomedicina – en “antinaturales”, podía llevar a los individuos a desarrollar neurosis e incluso la locura. Este presupuesto teórico es la premisa básica de la denominada Escuela de la Cultura y la Personalidad, corriente de Antropología creada por ella misma y Margaret  Mead.

   Ruth Benedict propone la descripción de las culturas en torno a uno o dos rasgos psicológicos principales, uniendo influencias de Freud y Dilthey. Según Marvin Harris, la influencia de Dilthey es más acusada que la de Freud. Para el historicista, la comprensión de la vida interior pasaba a través del estudio de la historia de cada individuo, y por ello, frente a la psicología experimental, Dilthey propugnaba la “experiencia vivida” y la “comprensión”.

   Benedict pretendía explicar las culturas desde los términos apolíneo/dionisíaco, propios de la filosofía de Nietzsche, pero entendidos ahora como términos psicológicos, y de esta manera, encontramos en Patterns of Culture una explicación de la institución del potlatch  kwakiutl como una actuación megalomaníaca, dominada por la fantasía de la riqueza y del poder, características que Benedict consideraba una pauta dionisíaca, y por ello catalogó de dionisíaca a toda la cultura kwakiutl. El término dionisíaco, aplicado a una cultura, según la autora, se corresponde con una entidad que busca alcanzar el exceso emocional, como en la embriaguez o el frenesí. Por el contrario, la cultura será etiquetada como apolínea cuando sus rasgos principales sean la moderación y la mesura en todo, tal como sucede entre los indios pueblo. Estas pautas de Benedict son elementos psicológicos que, presuntamente, están presentes en todos los aspectos de la cultura.

   Benedict es configuracionalista, y ve estos denominadores comunes agrupando diferentes culturas, pero sin querer con ello establecer un esquema global, sino tan solo advertir que ese era el caso en un reducido número de culturas que ella había estudiado, innegable influencia del particularismo histórico boasiano.

   Con sus ideas combatió tanto el antisemitismo  como el racismo en general, atacando la idea de que existen características raciales innatas.


2.- MARGARET MEAD.






   Tanto Boas como Benedict fueron una influencia extraordinaria para la labor intelectual y vital de Margaret Mead, pero ya en su infancia había recogido unas directrices que más tarde cristalizarían en su obra.

   Margaret era la mayor de seis hermanos, y este hecho hizo que viviera la crianza de los hijos de primera mano, observando su curiosidad ante el mundo y el modo en el que se les inculcan las normas sociales, viendo como las criaturas resultaban “moldeadas” por el ambiente en que transcurría su infancia. Este hecho determinó que Margaret se sintiera toda su vida interesada por la educación. Pero también podemos encontrar en sus primeros años de vida los mimbres de la futura destreza de la antropóloga en cuanto al trabajo de campo , ya que su madre trabajaba como socióloga con inmigrantes italianos, y la pequeña Margaret la acompañaba a realizar entrevistas, y la ayudaba tomando notas.

   Al acabar sus estudios de Psicología en Columbia, encuentra en la Antropología  la forma de alcanzar nuevos conocimientos sobre el hombre para posteriormente poder aplicarlos y transmitirlos de forma comprensible – Mead fue un personaje de gran relevancia mediática – y así popularizar esta disciplina en la cultura norteamericana y europea. Fue pionera en el uso de la fotografía y la grabación de películas en sus trabajos de campo, dejando una importante cantidad de material en estos soportes que sería de gran valor para hacer avanzar los estudios etnográficos. En cuanto a su metodología de trabajo de campo, usó técnicas propias de la escuela boasiana, y con ecos de Malinowski, que ella sistematizó en:
1.- Incluir costumbres que hubiesen caído en desuso por la presencia occidental, ya que forman parte de la estructura mental de los padres, aunque no de los jóvenes.

2.- Empleo predominante de lo cualitativo sobre lo cuantitativo, ya que con muestras tan pequeñas no cabe la generalización. Según Harris, ésta es una característica típicamente boasiana.

3.- Uso de método transversal y no evolutivo; es decir, estudia a las personas en diferentes edades y los cambios que se producen en cada una de ellas.

4.- Estudio de la lengua y la cultura de los sujetos, ya que ambos son influyentes en la formación de la personalidad.

5.- Investigación directa hecha con técnicas convergentes: observación directa de la vida cotidiana, aplicación de tests de inteligencia práctica, cuestionarios no sistemáticos, sino con preguntas ocasionales, etc.

   Los problemas que presenta este método, según Marvin Harris, son la imposibilidad de demostrar las conclusiones alcanzadas, su falta de verificación y la falta de acuerdo intersubjetivo, todo ello derivado de la apuesta por lo cualitativo frente a lo cuantitativo, así como por el uso de categorías analíticas contaminadas de términos psicológicos y emocionales.

   El primer trabajo de campo que realizó Mead fue en Samoa, en 1.925, y cuyas conclusiones recoge en el libro The Coming of Age in Samoa (1.928), y que Boas, en su Introducción, glosa de la siguiente manera:

   “Los resultados de su empeñosa investigación confirman la sospecha largamente alimentada por los antropólogos acerca de que mucho de lo que atribuimos a la naturaleza humana no es más que una reacción frente a las restricciones que nos impone nuestra civilización”.

   En este viaje se centra en la adolescencia de las chicas nativas, con la idea de que la experiencia individual de las edades vitales puede ser moldeada por la cultura, con sus expectativas y demandas, y, por ello, la adolescencia puede variar en conflictividad y despertar sexual de una cultura a otra. Las conclusiones finales del libro comparan la experiencia samoana con la americana, y Mead apuesta por una educación en libertad para las niñas:

   (…)”Debe enseñarse a las niñas cómo pensar, no en qué pensar. Y debido a que los viejos errores mueren lentamente, se les debe enseñar a ser tolerantes, así como hoy justamente  se les enseña a ser intolerantes”.

   Sobre esta obra y la contraposición entre la adolescencia samoana y americana, se encuentra en este mismo blog, en el artículo  http://anthropotopia.blogspot.com.es/2013/07/antropologia-en-el-cine-y-la.html
  

   Su segunda expedición al Pacífico fue a Nueva Guinea, junto a Reo Fortune, su segundo marido, y también antropólogo, bien conocido por su obra Sorceress of Dobu. Sus experiencias , tanto en Manus Islands como en Nueva Guinea, entre los Arapesh, Mundugumor y Tchambulí concluyeron con las premisas teóricas que refutaban la extendida idea de que los primitivos “son como niños”, y que las etapas de desarrollo – según la teoría freudiana – debían estudiarse transculturalmente. Además hay otra conclusión que removió el panorama cultural de la época, y que, a partir de los años 60 abriría el camino a la literatura y la antropología feminista: los roles sexuales varían de una sociedad a otra, dependiendo estos mucho más de la cultura que de la biología. Las obras que recogen estas conclusiones son Growing up in New Guinea (1.930) y Sex and temperament in three primitive societies (1.935).

   En Sexo y Temperamento, Mead descubre que, entre los arapesh, tanto hombres como mujeres se espera que se comporten de una manera solidaria, suave y cooperante, valores que en nuestra cultura se asocian fundamentalmente al rol femenino, mientras entre los mundugumor, ambos sexos son fieros y agresivos – valores tradicionalmente tenidos como masculinos en la cultura occidental – y entre los tchambulí, las mujeres son quienes suministran el alimento, se rapan la cabeza y se ríen en franca camaradería con sus compañeras, mientras los hombres pasan mucho tiempo peinándose, acicalándose , criticando al sexo opuesto e interesándose por el arte. En palabras de la propia Mead en las conclusiones de la obra: “El material resumido sugiere que muchos, si no todos, de los rasgos de la personalidad que llamamos femeninos o masculinos se hallan tan débilmente unidos al sexo como lo está la vestimenta, la manera y la forma del peinado que se asigna a cada sexo según la época”.

   Hizo un tercer viaje para realizar trabajo de campo, esta vez a Bali y acompañada por Gregory Bateson, su tercer marido – y padre de su hija, Mary Catherine Bateson - , también antropólogo. Una vez más investigó sobre la infancia y la educación, pero ahora desde las perspectivas entre la crianza de los hijos y los elementos simbólicos que se instalan en ese período y que continuarán presentes en la personalidad adulta. También con este trabajo sigue desmontando la premisa freudiana de la existencia de componentes biopsicológicos (libido, complejos..) en la naturaleza humana que se expresan en estadios definidos, sin el concurso de un entorno sociocultural específico. Algunas de las conclusiones de este trabajo fueron aplicadas por el famoso pediatra Benjamin Spock a la crianza de los niños norteamericanos, como la de alimentar a los bebés a demanda, y no sometiéndolos a un rígido esquema de tomas que solo sirve para angustiar a la madre y la criatura.

    En este viaje a Bali los Mead – Bateson usan la fotografía y las grabaciones de forma sistemática para plasmar la vida indígena, y abren así un provechoso camino para la documentación etnográfica.

   Una vez acabada la II Guerra Mundial y los fondos para hacer trabajo de campo en el Pacífico, Mead y Benedict iniciaron el proyecto pionero de estudiar culturas contemporáneas, creando el Institute for Cultural Studies.

   Mead trabajó de una forma destacada en el American Museum of Natural History, de Nueva York, y perteneció a asociaciones como la American Anthropological Association  o la American Association for the advancement of Sciences, y fue miembro de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias desde 1.948.

   Murió en 1.978, siendo un personaje muy popular en los medios de comunicación, y de enorme influencia en la defensa de la libertad, en la lucha contra el racismo en general, y el antisemitismo en particular, y defendiendo, a partir de su formación antropológica, una visión holista de todos los aspectos de la vida humana, y la firme convicción de que todos podemos aprender y enseñar a todos. En 1.972 había recogido su vida y pensamientos en su autobiografía Blackberry Winter: my earlier years.

3.- MEAD, BENEDICT Y LA TEORÍA ANTROPOLÓGICA.



   Mead y Benedict crearon una nueva corriente dentro de la Antropología que se denomina Escuela de la cultura y la personalidad, y que, a partir de los años 60 se convirtió en la Antropología Psicológica. El enfoque de esta Escuela tiene claras influencias de Freud – el intento de explicar las culturas en términos psicológicos – y del antievolucionoismo de Boas, y que puede ser descrito como una forma psicológica del funcionalismo que relaciona creencias y prácticas culturales con la personalidad individual y viceversa, considerando de crucial importancia las experiencias de la primera infancia para configurar la personalidad posterior. Algunos seguidores de la Escuela buscan explicar las similitudes y diferencias culturales como consecuencia de una personalidad básica, típica o prevalente en cada cultura. Así, tenemos como una característica propia de esta corriente incluir referencias a términos y conceptos sobre la vida mental y emocional de los individuos de una comunidad en las etnografías.

   A pesar de partir de las teorías freudianas, la Escuela hizo esfuerzos por eliminar algunos elementos esenciales de la misma, ya que como se apuntó más arriba, no casan fácilmente las fases evolutivas stándares de Freud con la premisa de Mead y Benedict de que la personalidad de un individuo depende en gran medida de su cultura, ya que es el resultado de la socialización vivida dentro de ella. Por ello se puede hablar de una etapa postfreudiana tras la revisión hecha por las autoras, en la que se otorga gran importancia a las experiencias de la primera infancia, tales como normas de limpieza, pautas de conducta sexual, rivalidad entre hermanos, etc., puesto que son elementos que contribuyen al proceso de enculturación, y se adopta una postura ecléctica respecto a principios tales como la represión, sublimación, complejos de culpa, ansiedad, etc. En los años 50 y 60, tras el desarrollo de la psicología behaviorista de Hull y Skinner, la Escuela tomará un enfoque más cientifista, buscando, sobre todo, la verificabilidad intersubjetiva y apostando por la intervención activa en la modificación de los patrones de conducta.
   La opinión de Marvin Harris sobre este enfoque es que la Escuela de la Cultura y la Personalidad omitio el estudio de factores orgánicos, y descuidó los factores condicionantes que relacionan personalidad y ecosistema, es decir, los factores tecnoecológicos y tecnoeconómicos. Según Harris, esta falta de interés por la relación entre modos de subsistencia y tipo de personalidad, es consecuencia del período boasiano en el que surgió la Escuela, marcadamente sincrónico.

   Pero las aportaciones de Benedict y Mead a la Antropología no vienen tan sólo de la creación de la Escuela, sino que sus conclusiones acerca de la formación de los roles sexuales como una creación cultural, y entender que la mujer como sexo débil o sometido naturalmente al varón es algo que no viene dado por la naturaleza, las convertirá en una referencia ineludible en el nacimiento de la Antropología feminista, y más tarde, figuras destacadas en la literatura antropológica sobre la homosexualidad o el transgenerismo. No hicieron ellas mismas aportaciones teóricas acerca de estos temas, pero se deduce de su premisa de la maleabilidad humana por la cultura, y las variaciones entre unas y otras en cuanto a creaciones de roles sexuales, que nada es dado por naturaleza, y menos que nada el sometimiento de media humanidad a manos de la otra media. Esta misma argumentación las llevó a luchar contra el racismo, o idea de que la naturaleza ha creado unas razas superiores a otras. Kath Weston, en su artículo “Estudios lésbicos y gays en el ámbito de la Antropología, reconoce la labor de la Escuela de la Cultura y la Personalidad para crear un clima de avance intelectual:

(…)”Benedict y Mead no discutían el concepto de homosexualidad como un asunto de temperamento o impulso individual, pero sí veían algunas sociedades más preparadas que otras para acomodarse a esta variable”.

   La relación entre ambas parece tener también un componente sexual, del que nunca hicieron alarde explícito, pero Mead estuvo con Benedict hasta el momento de su muerte, y su propia hija, Mary Cartherine Bateson, en la biografía de sus padres, With a Daughter´s Eye (1.984), sí reconoce este componente:

   “Margaret continuó toda su vida defendiendo la posibilidad de diferentes tipos de amor, tanto con hombres como con mujeres (..).Durante la mayor parte de su vida mantuvo una relación íntima con un hombre y otra con una mujer (…)esto era satisfactorio para ella”.



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4 comentarios:

  1. Superlativo el desarrollo de la obra de Benedict y Mead en el marco de la teoría boasiana. No le falta ni le sobra nada. Es más, por fin he entendido unas cuantas cuestiones dela Escuela de Ccultura y Personalidad que, siento decirlo, en nuestros manuales siempre las he encontrado incompletas y fragmentarias, como si las ideas de aquellas dos lanzadas no mereciera ya profundizar en ellas. Bueno, la hija Catherine Bateson también es antropóloga. Las memorias de sus padres son entretenidas. Hablan sobre todo de sus vidas domésticas, lo que supuso para la joven de 11 años la separación de sus padres, a pesar de que Mead había hecho muchos experimentos pedagógicos con ella y de siempre se había criado como en una especie de comuna. Prometo más cuando termine el libro y, sinceramente, me quito el sombrero ante este estupendísimo artículo.

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  2. Me gustaría decir que la elaboración de las entradas de este blog es muy minuciosa. Mari Angeles y yo gastamos una enorme cantidad de tiempo y de esfuerzo en desarrollar tesis propias, y en transformar los textos antropológicos publicados, pensados generalmente para ser compartidos por la comunidad de especialistas, a un nivel divulgativo pero siempre sin renunciar al rigor científico. Por ello, estamos encantadas con que estas entradas tengan la máxima difusión, pues esa es la ilusión que nos inspira, demostrar que la antropología tiene mucho que decirnos en nuestra vida cotidiana, y no es un saber esotérico. Pero, como lógica compensación a nuestro trabajo, agradecemos que nos citen cuando se utiliza en publicaciones ajenas.

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  3. Muy agradecida con la información.

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  4. Me satisface que te haya sido útil esta entrada, "Anónimo", ya que está pensada, como todo el blog, para que los conocimientos que podamos haber adquirido gracias a gente que los haya hecho públicos, sigan circulando por el mundo y abriendo fronteras intelectuales. Muchas gracias a ti por leer y comentar.

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