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domingo, 18 de noviembre de 2012

COLONIALISMO Y ECONOMÍA EN LA PERLA DE STEINBECK


                                                     

   En su breve obra La perla (1.945), John Steinbeck (1.902 –1.968 )relata la tragedia ocurrida a una familia de pescadores de la Baja California en la que se ven implicados todos los miembros de dos comunidades: la de los protagonistas y aquella otra que , a pesar de su cercanía física, se encuentra a una distancia económica, política  y social que las convierte en inconmensurables, tanto como el mundo de los dioses y de los hombres en los antiguos mitos. En su obra Antropología de Argelia (1.958), Pierre Bourdieu escribe:

   (…)”Considerada sincrónicamente, la sociedad colonial conduce  a pensar en un sistema de castas. Se compone en efecto de dos “comunidades” yuxtapuestas y distintas. La pertenencia a cada una de estas comunidades queda determinada por el nacimiento: el tipo físico es su signo, como lo es  a la vez el vestido o el apellido familiar. El hecho de nacer en la casta superior confiere automáticamente unos privilegios, lo que tiende a desarrollar el sentimiento de superioridad natural en quien se beneficia de ellos.(…)Las dos sociedades se sitúan en una relación de superior e inferior y separadas por una multitud de barreras invisibles, institucionales o espontáneas, que hacen que la relación entre los miembros de dos castas parezca reducida, por una especie de acuerdo tácito de las partes involucradas, al mínimo imprescindible”.

   La trama comienza cuando Coyotito, el hijo de Kino y Juana es atacado por un escorpión y se teme por su vida. La rápida acción de su madre, aplicando el saber tradicional de la aldea, lo salva, pero influidos por el ideario cultural de los colonizadores, piensan que ello no es suficiente, y acuden al médico del pueblo, quien los desprecia por ser indios y pobres, y que en un arranque de brutalidad dice: “- ¿No tengo yo nada mejor que hacer que curar mordeduras de insectos a los inditos? Soy médico, no veterinario”. Para Steinbeck este desprecio de un blanco por los indios tiene su explicación porque (…)”Aquel médico era de una raza que durante casi cuatrocientos años había golpeado y privado de alimentos y robado y despreciado a la raza de Kino, y también lo había aterrorizado”. Tras este episodio, Kino pesca una perla perfecta, aquella que para el pescador  y su familia supondría el cambio de suerte deseado, la entrada al mundo de los blancos, de los dominadores, a poder aspirar a conseguir sus elementos materiales y culturales por el dinero que conseguirían vendiendo la perla a los blancos, en su lugar, con sus reglas de mercado. Sí cambió la suerte de Kino y su familia, pero lo hizo en sentido inverso al esperado, ya que la perla desató la codicia de indios y colonizadores y despertó todos los instintos dormidos para hacerse con ella; en palabras del propio autor:
   (…)”La noticia removió algo infinitamente negro y maligno en el pueblo.(…)Los sacos de veneno del pueblo empezaron a fabricar ponzoña, y el pueblo se hinchó y soltó presión a bocanadas”.
   A partir de ese momento, la acción se acelera: intentan robarle la  perla a Kino, él mata a un hombre, le destrozan la barca – su medio de producción y subsistencia -, le queman su cabaña y se ve obligado a huir con su familia, perseguido por unos rastreadores que los acorralarán en una montaña, llevando a su desenlace la tragedia final que cierra el círculo, redonda y perfecta en su monstruosidad, como la misma perla que la desencadenó, la cual, al final, en un gesto inane, es devuelta al mar.

   La perla es un mero accidente de la naturaleza, la defensa de una ostra cuya delicada carne es lacerada por un minúsculo cuerpo extraño; es una excrecencia defensiva, de extraña belleza y que en algunos lugares del mundo se le da a los niños para jugar con ellas, mientras en otros se puede usar como medio de pago y de intercambio, pero sin estar sometida a la ley de la oferta y la demanda y  la dictadura de los mercados propios de las sociedades capitalistas.

   La clave para entender por qué se desencadena la tragedia pasa por analizar la dualidad de sociedades que coexisten en la topía de la obra:

   a) La sociedad de los indios, tradicional, de subsistencia, organizada por sistemas de parentesco, dotada de una solidaridad mecánica o basada en la similitud de sentimientos. Su misma organización física es el irregular arracimamiento cerca del principal medio de subsistencia – el mar en este caso- y las construcciones de habitáculos con los elementos naturales que tienen a mano. En esta parte no existe una economía de mercado capitalista donde el dinero es el valor patrón de todas las transacciones y la medida de todos los productos de la naturaleza que se recogen de ella ni el trabajo necesario.


  b) La sociedad de los colonizadores, con su ciudad de argamasa y piedra, con su iglesia y la plaza donde se encuentran los compradores de perlas, es decir, donde se centraliza el mercado, con su dinero como elemento catalizador. Es una sociedad capitalista, dominadora y donde impera la solidaridad orgánica, o aquella que es fruto del consenso a partir de reconocer las diferencias individuales.

                                               


     Kino aspira a unir estos dos mundos con los usos que quiere hacer de la perla que ha conseguido sacar del mar: casarse en la iglesia de piedra con su mujer, Juana, y que no había podido hacer antes por no tener dinero para pagar la ceremonia; llevar a su hijo Coyotito a la escuela para que aprenda a leer y que así “no los engañen más”. Por último, hacerse con un rifle. ¿Para qué? Parece traslucir en la obra que para asimilarse a la otra casta, pues cuando Kino hace esta declaración, todavía no se ha desatado la codicia de los aldeanos, y en su vida no supone un elemento necesario. El antropólogo Eric Wolf en su obra Europa y los pueblos sin historia (1.982) expone que todas las sociedades que han entrado en contacto se influyen mutuamente, llegando a interiorizar rasgos importados que luego permanecen en el acervo de cada una de ellas, lo que se hizo de forma sistemática desde la  expansión capitalista a partir del siglo XVI, cuando comenzó con la conquista española de América. El descubrimiento y colonización de América  supone un cambio de paradigma económico e ideológico– pensar en los hombres como animales susceptibles de ser esclavizados y cazados como alimañas, o de entenderlos como parte de las tierras que les eran encomendadas para su explotación en una medida que afectó a millones de personas- a nivel mundial, y en la práctica se materializa en la implantación de una economía mercantil en lugares donde la gestión de recursos estaba organizada de forma diferente, desatando el “molino satánico” de trabajar para producir excedentes en una cantidad superior a la pura medida de seguridad para hacer frente a los tiempos difíciles  que pudieran venir, o ser usados como arma política para poder conseguir apoyos; es decir, se implanta el modo de producción capitalista con su ideología en las tierras que se van conquistando. La primera transformación que se produce es la de llegar a considerar como “mercancías ficticias” aquello que en sí mismo no lo son: la tierra, el trabajo y el dinero. Karl Polanyi en La gran transformación explica:

 (…)  “Una economía mercantil solamente puede existir en una sociedad mercantil.(…)Una economía mercantil debe abarcar todos los elementos de la industria , incluyendo el trabajo, la tierra y el dinero.(…)Pero el trabajo y la tierra no son más que los propios seres humanos y el medio natural en el que existen. Incluirlos en el mecanismo de mercado significa subordinar la substancia misma de la sociedad a las leyes del mercado”.
   Paul Bohannan en su artículo “El impacto de la moneda en una economía africana de subsistencia” analiza cómo la conquista británica del territorio de los Tiv en Nigeria transforma una economía multicéntrica tradicional,una sociedad con diferentes objetos establecidos como medios de pago en una economía unicéntrica donde el dinero monetario se convierte en el único medio de intercambio de productos y servicios, trastocando el orden moral vigente en la esfera económica hasta entonces. Este cambio moral es el que se percibe en la obra de Steinbeck cuando Kino acude a las casas de compradores de perlas para venderles la suya; allí impera la ley de monopolio y el máximo beneficio, disfrazada de amplitud de oferta y demanda, y del uso de la mentira y el engaño como arma poderosa para obtener más beneficios de alguien ya suficientemente golpeado y humillado por los conquistadores.

   En definitiva, en la obra se muestra la esencia del colonialismo: diferenciar a los hombres por medio de una serie de elementos cambiantes, como el color de la piel , las creencias, la organización social o el lugar de nacimiento, llegando a relacionar – como analiza T.Lewellen – la etnicidad o identidad autoconsciente de pertenencia a un mismo grupo con el reparto de poder de forma desigual, donde el grupo de tecnología más avanzada (en armamento y transporte sobre todo) desplaza al otro hasta encapsular al indígena como un elemento residual. El desenlace de la obra nos hace ver que intentar pasar de la casta inferior a la superior desencadena terribles tragedias.

                 


4 comentarios:

  1. Hay mucha antropología aplicada en infinidad de novelas, como la de Steinbeck que tú diseccionas con tan atenta mirada. Es natural que así suceda, pues la literatura es uno de los elementos claves de que dispone todo sistema cultural para resolver sus contradicciones constitutivas. En este caso, la difícil articulación entre dos pueblos regidos por normas y valores distintos, que se salda con el dominio ejercido por los conquistadores, respaldados por el poder económico y político que monopolizan y por la ideología que imponen, que atribuye al color de la piel su criterio diferencial. Muy bien traída por tu parte la cita de Bourdieu para revelar cómo, en esas situaciones, los grupos sociales se ordenan a modo de castas jerárquicas, cuya adscripción se produce por nacimiento. En la India tal sistema es explícito pero no está menos presente en el resto del mundo, cumpliendo su función de barrera invisible y, muchas veces, insalvable, como demuestra el nudo argumental de esta historia. El indio de la baja California es, para los colonizadores blancos, una especie de animal- tal como lo explicita con toda rudeza el médico-, porque pertenece a una raza considerada inferior. Solo desde esa concepción de superioridad pueden defender como legitimo su injusto sistema de explotación, que es la condición básica para que la casta superior se perpetúe en el disfrute de sus privilegios, con exclusión absoluta de los sojuzgados.

    Pero ¿qué es lo que nos quiso transmitir el autor con esta desoladora fábula? Como tú afirmas en la conclusión del texto, en la novela hay una constatación implícita: los inferiores no pueden intentar salir del lugar en el que la sociedad blanca les ha confinado so pena de perder la precaria seguridad de que gozan en ese mundo. Otro corolario, más contundente, se orientaría en la línea del Ensayo sobre el Don (1925) de Marcel Mauss y de la obra publicada en 1944 por Karl Polanyi, que tú también citas: como les sucede a los protagonistas, el sistema capitalista actúa como un veneno destructor del tejido social, aniquilando los vínculos de solidaridad en las relaciones humanas. Es un régimen económico inhumano porque, en él, el hombre no tiene valor como persona sino como simple mercancía. Bajo la bandera de la libertad, el individualismo y la racionalidad científica, se adueña de las vidas de las gentes sin dejarles pensar en otras alternativas posibles y éticamente mejores para gobernar sus relaciones económicas. Sería muy interesante desarrollar con cierta extensión las razones del Polanyi acerca de por qué el capitalismo no es un sistema necesario ni inevitable históricamente. En el agujero negro de la crisis en que nos hallamos metidos, la reevaluación de sus ideas me parece más urgente que nunca.
    También estaría muy bien explicar en qué consistieron concretamente los cambios morales experimentados en la sociedad Tiv de Nigeria con la introducción de la economía monetaria. El ejemplo es paradigmático del modo en que el mercado capitalista desintegra por completo el sistema de vida de otros pueblos, sin ofrecerles nada a cambio. Solo produce necesidades artificialmente inducidas, desapodera a esas sociedades rurales de sus medios tradicionales de subsistencia y altera las bases éticas de sus vinculaciones personales. Estas terribles consecuencias pueden apreciarse muy bien en la novela de Steinbeck, y nos obligan a pensar que resulta imprescindible una redefinición de la jerarquía de valores dentro de la sociedad occidental y en sus relaciones con otros pueblos.

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  2. Muy interesante todas las consideraciones antropológicas y el final de cambiar la jerarquía de valores dentro de la sociedad occidental y sus relaciones con otros pueblos, no sé cómo va a ser ese cambio. Es difícil que los que se benefician de explotar renuncien a los privilegios que da el poder, que renunciemos puesto que estamos en la parte rica del mundo. Sólo se oye hablar de "recuperación económica" no tanto de cambio de civilización, da hasta miedo pensar en algo así...Alguna vez que he podido visitar un país del tercer mundo, aunque suene mal, me he dado cuenta de que vivimos en una especie de cuento de hadas en occidente, donde todo funciona y es evidente que funcione, además de que nos sobra el dinero y pagamos por todo mucho más de lo que realmente cuesta. A alguien estamos enriqueciendo, ¿Cómo cambiar todo eso si los poderosos no quieren hacerlo? lo fácil y primario es ver en el débil e inferior posibilidad de explotación.

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  3. Muchas gracias por tu comentario, Ana. Si te das cuenta, y tras leer la entrada de Encarna sobre Laura Bohannan y su Shakespeare en la selva, los distintos pueblos estamos inmersos en una cosmovisión que nos hace ver a los "otros" como atrasados y faltos de "algo" que sólo nosotros podemos administrarles, como una especie de medicina para que generen aquello de lo que carecen; de ahí que el médico tratara a los indígenas de animales o los occidentales cambiemos todo su sitema de parentesco, posesión de la tierra o medios de pago. En este sentido es en el que incide Eric Wolf en su obra: no hay pueblo que haya escapado a la influencia de otros; inevitablemente todo resulta trastocada, y siempre tal trasvase es desde el mundo occidental al mundo indígena. La razón más esgrimida praque ésto sea así es la supuesta superioridad tecnológica nuestra,pero también aquí podemos abrir una puerta relativista: ¿es superior nuestra tecnología de smartphones si tenemos que cavar un pozo para buscar agua, o una herramienta tradicional diseñada con tal finalidad?Podríamos decir que ambas cosas son inconmensurables, pero aprenderíamos de ello que cada pueblo ha desarrollado la tecnología que necesita.

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  4. Me gustaría decir que la elaboración de las entradas de este blog es muy minuciosa. Mari Angeles y yo gastamos una enorme cantidad de tiempo y de esfuerzo en desarrollar tesis propias, y en transformar los textos antropológicos publicados, pensados generalmente para ser compartidos por la comunidad de especialistas, a un nivel divulgativo pero siempre sin renunciar al rigor científico. Por ello, estamos encantadas con que estas entradas tengan la máxima difusión, pues esa es la ilusión que nos inspira, demostrar que la antropología tiene mucho que decirnos en nuestra vida cotidiana, y no es un saber esotérico. Pero, como lógica compensación a nuestro trabajo, agradecemos que nos citen cuando se utiliza en publicaciones ajenas.

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