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domingo, 12 de noviembre de 2017

KING KONG. ETNOGRAFÍA, GÉNERO Y MITO


A primera vista quizá tendamos a pensar que la película King Kong de 1933 es una mera historia de monstruos hoy día totalmente anticuada.Pero si la examinamos con la suficiente atención, descubriremos la enorme riqueza y complejidad de elementos culturales que se esconden bajo su superficie y que van desde el mito de la Bella y la Bestia a la aventura colonial, las grandes expediciones científicas, la Gran Depresión o nuestra relación con los animales. Es más, se trata de un mito verdaderamente perdurable que goza de  una envidiable salud por su capacidad de mutación de acuerdo con los tiempos. Partiendo desde la versión primigenia de la historia, haremos un recorrido por los sorprendentes elementos que dieron lugar a su creación y que han permitido su evolución. Estoy segura de que esta historia, repleta de detalles casi increíbles, no os defraudará.

1.King Kong (1933) y el cine etnográfico


Merian Caldwell Cooper (1894-1973), piloto de aviación norteamericano, y Ernest Beaumont Schoedsack (1893-1979), fotógrafo de guerra, formaron una formidable pareja de aventureros. Su encuentro durante la Primera Guerra Mundial resultó providencial para la historia del cine. Su afán por lo primigenio, lo incontaminado por la civilización, les llevó a rodar en paraísos lejanos. En plena expansión colonial y cuando ya quedaban pocos espacios inexplorados, se entusiasmaron con las posibilidades que ofrecía el cine documentalista. La década de 1920 vivió un auténtico furor por lo exótico: en literatura, el orientalismo de Pierre Loti; en pintura, las tahitianas de Gauguin; en música, el jazz negro y, por supuesto, el exotismo también invadió la gran pantalla. Hollywood se apresuró a aprovechar el filón que representaba el romanticismo etnográfico, la pasión por el pasado salvaje de la humanidad, supuestamente preservado por pueblos considerados primitivos y al borde de la desaparición. El pistoletazo de salida lo dio Nanook el esquimal (1922), de Robert Flaherty, que obtuvo un éxito sensacional con su relato de la lucha del hombre por la supervivencia en el inhóspito ártico. En 1926 se estrenó Moana, del mismo realizador, y en 1931 lo hizo una gran obra de Murnau, en la que también intervino Flaherty, Tabú, que añadía una triste historia de amor y sacrificio a la belleza de los paisajes de los Mares del Sur.
Sin llegar a ser tan conocidos como estos grandes títulos, Merian C. Cooper y E. Schoedsack también realizaron importantes aportaciones al cine etnográfico. No en balde Cooper era entonces investigador de la American Geographical Society. Hierba (Grass. A Nation ´s Battle for Life), de 1925, relataba la emigración de un pueblo nómada del suroeste de Irán, a través de los nevados picos de los Zagros, en busca de pastos para sus ganados. Se trataba del arduo viaje bianual de los Bakhtiari, una tribu de unos 50.000 miembros, desde Angora ( la actual Ankara) hasta Persia, en el marco de una naturaleza sobrecogedora. La idea de los cineastas era transportar visualmente a la audiencia occidental hasta estos espectaculares parajes.


Pero Hierba, a diferencia de Nanook, no se centra en un nativo concreto como hilo conductor sino que narra la gran epopeya de todo un pueblo, al que los realizadores presentaban como el origen de la expansión aria. Cooper y Schoedsack permanecían invisibles detrás de la cámara, mientras que la periodista Marguerite Harrison, partícipe igualmente en la producción, aparecía como un personaje más de la historia, la típica dama viajera occidental. La Paramount compró el film y, merced a su gran éxito de taquilla, la compañía decidió enviar a Cooper y Schoedsack a la busca de más exotismo, que encontraron en las espesas junglas de Siam. Allí rodaron Chang. A Drama of the Wilderness, en 1927, filme con el que igualmente obtuvieron una enorme resonancia. La línea narrativa giraba en torno a la lucha de los nativos contra los animales salvajes, sobre todo el tigre y el temido elefante (chang en la lengua nativa). Como Cooper y Schoedsack eran grandes experimentadores, en este film utilizaron una nueva técnica, el magnascopio, un formato panorámico que se expandía en cuatro direcciones.


En estos enlaces podéis visionar unos minutos de cada una de estas dos obras:
Para la antropología, estas películas no tienen solo un valor documental sino que también ilustran el proceso de creación de un estereotipo perdurable, el del cineasta como héroe cultural, el arrojado explorador que logra llevar su cámara hasta las últimas tierras vírgenes y comparte con la audiencia sus descubrimientos, pueblos y hábitos en vías de desaparición por el inevitable empuje de las costumbres civilizadas. Como sucede en otros filmes de los años 20 y 30, el director no cede la palabra a los propios nativos sino que se erige en su portavoz y examina sus avatares vitales desde la mentalidad etnocéntrica del hombre blanco. Es así como el cine sonoro, al permitir el desarrollo de tramas argumentales más complejas, acabó con las pretensiones documentalistas de Hollywood, en la medida en que el centro de gravedad de estas historias se desplazó del descubrimiento de mundos y pueblos exóticos a las excitantes aventuras del explorador occidental, con el que los espectadores se identificarían fácilmente. Desde esa óptica puede verse King Kong (1933) como una película que relata los afanes de un ambicioso director por conseguir un gran éxito con un rodaje documental. Carl Denham, un trasunto de los propios Cooper y Schoedsack, organiza una gran expedición a una isla no cartografiada al este de Sumatra para rodar lo nunca visto, una aterradora criatura rodeada de leyendas. Denham, al que la película presenta como un realizador que ha alcanzado la fama en Hollywood por sus documentales sobre animales, pero al que la crítica acusa de descuidar el argumento de sus películas, ha concebido un atrevido proyecto con el que deslumbrar al mundo entero gracias al toque romántico, la Bestia a la que humaniza el amor por la Bella. Es fascinante comprobar cómo King Kong es, de esa forma, una reflexión metacinematográfica, una película sobre las aventuras y los peligros que conllevaba rodar un documental etnográfico.


En la Isla de la Calavera, Denham no dudará en exponer a su equipo al ataque de los nativos para grabar el ritual de sacrificio de la "novia" nativa de King Kong. Y, por otro lado, es un ejemplo de cómo el ego desmedido del etnógrafo puede echar a perder una investigación cuidadosamente diseñada.

2.Los antecedentes de King Kong

Ensamblar las distintas piezas del puzzle que originaron este irrepetible mito del siglo XX es un ejercicio sorprendente. En primer término aparece el interés por los grandes primates, espoleado por la constante polémica en torno al darwinismo. En 1931 Schoedsack rodó Rango en el noroeste de Sumatra. En esta cinta, que conservaba el aire documental de las precedentes, los personajes se enfrentaban a orangutanes. En esas mismas fechas la Gran Depresión hizo imposible un costoso proyecto de Cooper, quien pretendía rodar una película sobre gorilas en África. Quizá fue la frustración lo que le llevo a soñar con un simio gigante que destrozaba Nueva York. Como detalle curioso, en Los viajes de Gulliver (1726), de Jonathan Swift, durante la aventura en Brobdingnag, país habitado por gigantes, un monumental gorila mete la mano por la ventana de un edificio para sacar a Gulliver, al que coloca en lo más alto de una torre, tal como hace King Kong con su amada.


Una segunda línea de convergencia son los participantes en otras cintas de los mismos realizadores. En 1929 Cooper y Schoedsack dirigieron un ambicioso film de gran presupuesto, Las cuatro plumas, en el que aparecía la bellísima Fay Wray. Repetiría como protagonista en otra de sus creaciones, El malvado Zaroff, de 1932, la historia de un perverso villano que convoca a su isla a diversos invitados para practicar con ellos la caza mayor. El genial Max Steiner aportó a esta obra una maravillosa banda sonora, y su música también brillaría en King Kong.

En cualquier caso, el antecedente que clave para la película es la figura de William Douglas Burden, director del Museo de Historia Natural americano y gran amigo de Cooper. En 1926 Burden organizó una extraordinaria expedición a Borneo, en la que también participó su bella y joven esposa, la fotógrafa Catherine White, para estudiar los dragones de Komodo, unas criaturas gigantes de las Indias orientales, que solo se conocían a través de las leyendas indígenas ( en este enlace puede verse parte del documental: http://www.slate.com/blogs/the_vault/2012/11/30/komodo_dragons_1926_celebrity_of_the_beasts_inspired_king_kong_filmmaker.html).
Ese descubrimiento abrió una ventana al pasado más remoto de la tierra y, con ello, a la posibilidad de que otros monstruos antediluvianos siguieran existiendo en algún rincón arcano de nuestro planeta. Burden trajo dos de aquellos dragones al zoo del Bronx, donde murieron a causa de su inadecuada alimentación, y ello inspiró en Cooper el trágico final de King Kong.

O ´Brien con su Oscar de 1950 a los mejores efectos especiales por El gran gorila, de Schoedsadck


El gran Ray Harryhausen, discípulo aventajadísimo de O ´Brien
 Por su parte, el extraordinario talento del animador Willis O'Brien hizo posibles las fantasías y terrores que encandilaron al público, el gorila gigantesco expresando emociones pero también luchando a brazo partido con estegosauros, brontosauros, pterodáctilos o serpientes monstruosas. Estos seres tenían sus raíces en la literatura tan popular de Julio Verne, en la leyenda platónica de la Atlántida, todavía en pleno apogeo en esta época, o en El mundo perdido de Arthur Conan Doyle, novela en cuya adaptación al celuloide había intervenido el propio O' Brien en 1925. Sin embargo, más interesante si cabe que ensamblar los elementos intrínsecos del filme es tratar de entender cómo encajó de manera tan impactante en el imaginario occidental. Para explicar su apoteósico éxito debemos indagar en la mentalidad de la época, en la que el gran Crack del 29 había despertado los miedos más ancestrales.


3.King Kong y la Gran Depresión

En 1929 se produjo el mayor desplome económico que ha conocido la historia de Estados Unidos, en una de las temibles crisis cíclicas que experimenta el capitalismo. El país del progreso, de la expansión aparentemente ilimitada, se enfrentó de la noche a la mañana a la bancarrota de los poderosos y a la pobreza extrema de las clases bajas, un duro golpe a los pilares del sueño americano. El Crack vació los teatros ( las salas de exhibición de entonces ), antes abarrotados por el ciudadano medio, porque el cine fue, en su origen, un entretenimiento enfocado más al pueblo que a las élites económicas.


Antes del estreno de la película, Roosevelt aún no había puesto en marcha su política de recuperación económica, el New Deal, y la miseria todavía azotaba ferozmente a los estadounidenses. Cooper y Schoedsack, que nunca renunciaron a su pasado documentalista, reflejan en King Kong ese depauperado ambiente social con gran delicadeza, para no ahondar aún más en la herida emocional de sus conciudadanos. Cuando, al principio de la historia, el director Denham recorre las calles de la Gran Manzana buscando desesperadamente una cara bonita con la que enamorar al simio monstruoso -ya que no ha conseguido que ninguna actriz acepte embarcarse en la peligrosa singladura-, acude a un albergue femenino. Vemos entonces una larga cola de mujeres ajadas, carentes de un techo protector, sin presente ni futuro. Pero después encuentra casualmente a la Bella a punto de cometer un hurto (famélico) para sobrevivir. Tan desfallecida está por falta de alimento que, cuando la sorprenden, casi se desmaya. Por descontado, con tal de cumplir su sueño de convertirse en estrella acepta la propuesta de Denham, que acaba llevándola a las puertas del mismo infierno. A la vuelta de Sumatra, Denham muestra a King Kong en un lujoso teatro repleto de ricachones, deseosos de contemplar el bochornoso espectáculo de la Bestia encadenada y exhibida ante la Bella. En el comienzo de esta escena los directores lanzaban una mirada crítica a la obscenidad de las riquezas lindantes con la miseria e ironizaban sobre el elevado precio de las entradas al show, que en modo alguno habrían podido pagar los empobrecidos ciudadanos.


En 1933, año del estreno de King Kong, el paro afectaba al 25% de la población norteamericana, lo que equivale a unos 20 millones de trabajadores. Pero en medio del hundimiento económico, el país seguía haciendo negocio. Solo así puede entenderse que, en 1930, comenzase la construcción del que entonces era el edificio más alto del mundo, el Empire State Building. Constituyó un gran logro para la ingeniería estadounidense, con sus 381 metros de altitud, 102 pisos y 73 ascensores.


 Para King Kong, procedente de un mundo arbóreo, su verticalidad debió de evocarle el gran árbol primordial, el axis mundi. Parte del éxito de la película,- que, curiosamente, concentra su parte más conocida, la pasión y muerte del monstruo en Nueva York, en los 15 últimos minutos sobre un total de 96 de metraje-, se debió a la centralidad en la historia de ese icónico edificio, que ya al poco tiempo de su inauguración era muy popular en Estados Unidos, a solo un año de su terminación. En la película representaba el triunfo del progreso sobre la barbarie encarnada por la Bestia desatada. Por cierto, en un simpático cameo, podemos ver a los directores de la película encarnando el papel de los pilotos que consiguen abatir a King Kong.


Al poderoso atractivo arquitectónico se sumaron las técnicas punteras en animación en manos del genial Willis O' Brien, la stop motion. Si el rodaje con actores de carne y hueso duró menos de tres semanas, el resto de la filmación se prolongó hasta doce meses, algo verdaderamente insólito en aquella época de cine de consumo masivo. Para rodar solo 30 segundos de animación eran precisas 10 horas de trabajo. Los combates entre los monstruos fueron cuidadosamente coreografíados, siendo nuestros irrepetibles directores, como expertos en lucha grecorromana, quienes se encargaron personalmente de ello.

Si, junto a lo anterior, advertimos que la cara de King Kong estaba dotada con más de 30 músculos para otorgar naturalidad y realismo a su expresión, comprenderemos fácilmente la extrema dificultad del trabajo realizado por el equipo de animación. El resultado de la inversión de la RKO se dejó notar en la taquilla. El norteamericano medio quizá no tenía ni para una sopa de legumbres pero acudieron en masa a las salas de cine a experimentar el terror amenazante del monstruo en la ciudad, al que quizá vieron como una metáfora del propio crack bursátil. Aunque ya estaba en marcha en aquella época el Código Hays de censura, su aplicación en 1933 era todavía poco estricta, así que los espectadores pudieron ver escenas de violencia y sensualidad totalmente insólitas, que pronto serían censuradas y que no fueron rescatadas hasta el reestreno de 1971.

4. La dimensión de género en King Kong

Aunque son muchos los temas de reflexión que suscita película, me gustaría destacar la importancia del tratamiento de la mujer en sus distintas dimensiones. En primer lugar, la manipulación masculina. Así como en Vértigo (1958) Hitchcock construye, por medio de James Stewart, a la rubia ideal, Denham también pone delante de nuestros ojos la transformación de la protagonista en una glamurosa doncella capaz de robar el corazón a la fiera. El director del proyecto elige el estilismo de la aspirante a actriz: un look medieval muy acorde con el origen del cuento de la Bella y la Bestia, leit motiv omnipresente en la historia, aunque veremos que se trata de una versión muy peculiar de la misma. Hasta juega con sus expresiones, para anticipar el horror que se avecina. Y es que el director del documental no duda en arriesgar la vida de la heroína para conseguir el mayor triunfo de su carrera. Pero aún lo tienen peor aún lo tienen las nativas: a la hora de aplacar a Kong, el mejor regalo son las jóvenes apenas cubiertas por flores. No sabemos que haría con ellas pero sí que le atraen las bellezas rubias, un reconocimiento implícito a la superioridad de la raza blanca, por supuesto. Denham carga en el SS Adventure una tripulación tres veces superior al habitual y un potente armamento, pero es consciente de que el arma más poderosa contra la bestia es la belleza inocente de la protagonista. Hasta los indígenas quedan fascinados por la "mujer dorada" y, una vez que los blancos han profanado el ritual que preparaban, también ellos se percatan de que la bella rubia es el regalo perfecto para aplacar al monstruoso simio. Que la mujer se presenta como una moneda de cambio, y el valor relativo que tiene en cada cultura, se demuestra fácilmente con la propuesta de trueque que el hechicero de la tribu realiza a los blancos: seis nativas por la rubia platino. Como todos habían previsto, King Kong queda inmediatamente prendado de ella y, como un caballero andante más, lucha contra todo tipo de amenazas, como las fieras prehistóricas, para proteger a su dama.


 Cuando lo vemos reaparecer en Nueva York, escapa de las cadenas cuando, ante los flashes de los fotógrafos, cree que su amada se encuentra en peligro. Y es ella a la que busca para escapar al lugar que considera más seguro, a lo alto del Empire State Building. Cuando por fin cae abatido, Denham achaca su derrota no al ataque combinado de los aviones sino al amor de la Bella, aunque sabe muy bien que la causa verdadera ha sido su desmesurada ambición. Hay que destacar que, aunque el guión de la película pasó por varias manos, el mismo se atribuye a Ruth Rose, la esposa de Schoedsack, autora teatral y que en otros tiempos fue bailarina de striptease, de ahí el erotismo omnipresente en la película. No es extraño así que en ella se analice el deseo masculino. En la versión canónica de La Bella y la Bestia, de Gabrielle-Suzanne de Villeneuve, 1740, o de Madame de Beaumont, 1757, el protagonista es un príncipe transformado en fiera como castigo por su soberbia y al que la Bella redime con su sacrificado amor. Es una modalidad de los cuentos populares del novio-animal.


Pero hay otra versión mucho más antigua, la fábula mitológica griega del monstruoso cíclope Polifemo enamorado de la Ninfa Galatea, que se acerca más al argumento del King Kong de 1933. Es una historia de amor no correspondido porque Galatea está enamorada del pastor Atis, como también le sucede a Ann con Driscoll.
Acis y Galatea (1827),  A. C. Guillemot
Un detalle que relaciona la acción con otras fábulas es el poder mágico del cabello dorado de la protagonista. Este es un elemento que se asocia al amor y a la belleza, a la fertilidad y a la feminidad, y que ejerce un poder de encantamiento. Ann es una blonde: en el origen la palabra fue un adjetivo que apareció en la lengua inglesa en el siglo XII y que solo se transformó en sustantivo, en la era hollywoodiense, para caracterizar a las vampiresas.
Otro tema precioso que late en la historia de la Bella y la Bestia es el amor civilizador. Ya lo encontramos enunciado en Lope: "¿Quién pudiera sino amor,/ enseñar a un animal?" (en El animal de Hungría, 1617, una comedia de "héroe salvaje" domesticado por la pasión). Sin duda, pueden escucharse en King Kong (1933) ecos de otras historias de salvajes domados por la belleza e inteligencia de la amada: Enkidu y la prostituta sagrada Shamhat en el poema sumerio de Gilgamesh, Parsifal y Kundry en la mitología celta-germánica...

5. La materia antropológica en King Kong

La película de 1933 es una auténtica cajita de sorpresas en cuanto a temas antropológicos se refiere. Aparte del más obvio, el contraste naturaleza vs civilización, uno de los más interesantes está relacionado con el darwinismo y la búsqueda del eslabón perdido. King Kong es medio hombre, medio bestia. Lucha con otros monstruos con los puños y de pie, como si fuese un púgil, y desarrolla sentimientos amorosos, lo cual no es óbice para que, excepto con su amada, se convierta en una potencia destructora sin límites. Darwin había negado la visión cartesiana de los animales, destacando su capacidad de sentir emociones, miedo, placer, tristeza... King Kong es una criatura imaginaria en la que parecen deshacerse los límites entre lo humano y lo animal y, por tanto, permite poner en entredicho las bases antropocéntricas de nuestra cultura. Otro problema asociado al darwinismo es la visión de la sociedad como un campo de batalla en la que solo los individuos más aptos sobreviven, y así lo demuestra King Kong al luchar contra otras poderosas criaturas milenarias.

Un aspecto muy presente en el film es el de los nativos como el Otro primitivo. En esto exhibe un racismo indisimulado muy propio de la época y poco concorde con el trabajo etnográfico previo de sus directores. Contradictoriamente, estos se afanan en la corrección etnográfica, haciendo alusión a que la lengua que hablan los indígenas es el Nias, pero luego no tienen ningún escrúpulo en utilizar actores afroamericanos para encarnar a una raza oceánica. Item más, como en aquella época Hollywood dejaba poco espacio a los actores de color, algunos de los fingidos isleños tuvieron que ser blancos tiznados. La película presenta a los nativos como salvajes, celebrando ceremonias extrañas y adorando como dios a un monstruo antropomorfico, al que unos patéticos danzantes intentan imitar disfrazados de gorila.


La escasa distancia entre los nativos y el poderoso Kong se observa en que sus respectivos mundos se encuentran separados solo por un muro y un gran portón ( heredado, por cierto, del episodio de Babilonia en Intolerancia de Griffith, 1916, y que vemos arder, oportunamente reciclado, en el gran incendio de Atlanta en Lo que el viento se llevó, 1939). Por tanto, la película refuerza la visión imperialista y colonialista de que los nativos necesitan la ayuda de los occidentales, la "carga del hombre blanco" de que hablaba Rudyard Kipling.
Otro aspecto implicado son las expediciones supuestamente etnográficas al servicio del espectáculo de masas. Todavía en la década de 1930 tenía una gran presencia social los circos de monstruos, los freak shows: enanos, gigantes, siameses, hombres salvajes..., como sucedía con el famoso circo de Barnum, que gozaba de una enorme popularidad en Estados Unidos.
 Los espectadores contemplaban estos seres híbridos con una mezcla de sentimientos, entre el horror y la fascinación, ya que les obligaban a cuestionar los límites entre lo humano y lo monstruoso. En King Kong, Denham oficia como maestro de ceremonias, se comporta como un vocero en una barraca de feria anunciando a King Kong como un dios, la octava maravilla, un rey cautivo en Nueva York. El cine permitió crear monstruos aún más terroríficos que aquellos y en los que se encarnaron las ansiedades y los temores de la sociedad de la época. Hasta permitían proyectar, con una finalidad catártica, los instintos reprimidos por la civilización, como la agresividad y la sexualidad extremas.

Todo ello fue posible situando la acción en un espacio insular como la Isla de la Calavera, inspirada en una pintura de Arnold Böcklin, La isla de los muertos (1833). La isla, como espacio antropológico alternativo, es un lugar para utopías, para entornos paradisíacos y también peligrosos, para naufragios, refugio para ninfas, magos, brujas, hechiceras, piratas, villanos o tiranos, hogar del primitivismo, laboratorio biológico o para experimentos cinematográficos y, por supuesto, también el dominio de los monstruos. No me puedo detener a citar las referencias para todas esas posibilidades, que reconoceréis fácilmente porque pueblan nuestro imaginario cultural común, pero cualquier día les dedicaremos toda la atención que merecen.

6. Los otros King Kong


Hemos visto cómo los temas que preocupaban en la década de 1930 quedaron plasmados en el King Kong original. Aunque el éxito del film llevó a incontables secuelas, cada vez tuvieron menor interés, como también sucedió con los monstruos de la Universal. Solo cabe destacar tres serios intentos de rescatar la calidad de la primera película. No podemos detenernos en sus aspectos cinematográficos y sí solo en destacar en qué medida reflejan las sucesivas transformaciones en el ambiente cultural en el que cada film se gestó. El King Kong de John Guillermin, de 1976, se apuntaba a la pujante moda del cine catastrofista que hizo furor en aquella década (el propio Guillermin había filmado en 1974 El coloso en llamas ). En esta versión, un petrolero parte hacia una isla inexplorada en Indonesia en busca del preciado crudo (una gravísima preocupación económica desde la crisis de 1974). En la película no aparecen dinosaurios sino solo la serpiente gigante. Hay también un mayor afán por reflejar la realidad anatómica del gran simio, el gigantopithecus, como un espalda plateada, mientras que la versión de 1933 intentaba ganar la simpatía del público por el monstruo enamorado humanizando sus gestos y posturas. Los estudios de Jane Goodall con chimpancés y Diane Fossey con gorilas se dejaron sentir en la película con la asunción de postulados ecologistas. Fossey había revelado que los gorilas son seres herbívoros y poco dados a la agresividad, así que no podía mantenerse, de forma verosímil, el estereotipo del gran simio caníbal y sediento de sexo con una hembra humana. El pujante movimiento de liberación de la mujer en los setenta igualmente dejó su huella en el hecho de que la Bella Jessica Lange es quien domina la situación, hasta el punto de que bromea con la Bestia acerca de sus vanas pretensiones amorosas ("Vamos, Kong, esto no va a funcionar"). También estaba en el horizonte cultural de la época una película esencial, El planeta de los simios (1968), que había puesto de relieve la posibilidad de una involución de la raza humana, finalmente esclavizada por monos inteligentes que creaban su propia genealogía mitológica.


En cuanto a la tercera gran versión de King Kong, filmada por Peter Jackson en 2005, el autor de la trilogía del Señor de los Anillos mantiene la ambientación de los años treinta y un deseo de absoluta fidelidad a la cinta de 1933, pero al mismo tiempo recoge los resultados de las investigaciones durante los últimos 30 años acerca de la inteligencia de los primates ( uso de herramientas, lenguaje, autoconsciencia, emociones complejas...) Se rebaja también el tono erótico para otorgar mayor peso a un sentimiento más humano, la soledad de King Kong, el último de su especie, y su deseo de compañía. Pero la violencia está asegurada con los terribles monstruos antediluvianos, entre ellos unos insectos gigantes con los que el director retoma la idea primigenia de las arañas asesinas, una escena censurada en el estreno de 1933. Y mientras que en la película de 1976 el clímax dramático tenía lugar en las malogradas Torres Gemelas, esta vuelve a ubicar el combate final entre la fuerza bruta y la tecnología en su escenario inicial, el Empire State Building.


Kong: La isla de la calavera, de 2017, dirigida por Jordan Vogt-Roberts. El prefacio se sitúa en el Pacífico sur en 1944 y después la acción salta a 1973. Para justificar que King Kong siga vivo, el presupuesto del que parte el guión es ignorar por completo la película de 1933, lo cual es una incongruencia importante en el guión. Pero no importa: el pretexto es excelente para re-contar la historia interminable de Kong, al que en esta ocasión se lo presenta como el gran protector de la humanidad. La expedición científica, con apoyo militar, que supuestamente tiene fines geológicos, en realidad persigue la localización de pasillos subterráneos donde continúan viviendo los monstruos antediluvianos. Kong protege a los nativos de su ataque, de ahí que lo veneren como su dios. Las citas a El corazón de las tinieblas (1899) son perceptibles en ello, así como en los nombres de algunos personajes: el capitán Conrad y el piloto Marlowe, aunque no hay una adaptación consistente sino un juego de citas entrecruzadas apasionante y con un desarrollo propio. Encontramos rasgos de Robinson Crusoe leído por Lord Tennyson en el poema narrativo Enoch Arden (1864), a su vez referente de Náufrago de Robert Zemeckis (2000), pero mezclado con La isla del tesoro (1883) de R.L.Stevenson. La chica no es aquí, como en el estereotipo consagrado desde la película de 1933, solamente una bella cara a la que manejan como una marioneta los machos alfa de ambas especies, sino una fotoperiodista, Mason Weaver, de ideología pacifista, que se admira de la compasión que siente King Kong hacia ella. Y es en esta cinta en la que encontramos las mayores líneas de conexión con la expedición de Burden en busca de los dragones de Komodo.


Epílogo: El mito continúa


Hace poco, mientras rebuscaba en ese inagotable baúl de los recuerdos que es la Red, encontré un bonito homenaje a los monstruos de celuloide en el capítulo final (número 428) de un programa mítico, La bola de cristal. Tras un rápido repaso a la historia del arte occidental, nos recordaba que en el siglo XX este ha seguido creciendo en otro ámbito, el cine. Para ilustrar la idea, acababa mostrando una composición en la que aparecen hermanados Frankenstein con Drácula y King Kong. Antes de empezar este pequeño estudio realice un poco de trabajo de campo con jóvenes que nacieron más de 60 años después del estreno de King Kong. Por culpa de esa absurda alergia al cine en blanco y negro que parecen tener las nuevas generaciones, no han conocido la versión original de 1933 y sí solo la de 2005, que carece por completo de su magia. Por eso, la imagen de King Kong en lo alto del Empire State no forma parte de su memoria compartida, porque otros edificios mucho más audaces han venido a sustituirlo como icono del antiquísimo mito de la Torre de Babel. Pero, en todo caso, de esas cortas entrevistas resultaron algunas ideas muy interesantes que merece la pena compartir aquí. Para Miguel, King Kong es, por antonomasia, el animal más grande y fuerte pero que también es capaz de amar. Es un ser incomprendido porque su lugar natural es la selva, no la ciudad, que despierta su lado más salvaje. Después de ver la inhumanidad que reina en la jungla de cemento, ya no puede volver a su lugar de origen. Su evolución psicológica le impide sobrevivir en su propio mundo. Por eso debe morir. Para Jose David, King Kong es un ser cansado de su soledad de rey de la selva pero en la ciudad, a la que lo arrastran unos humanos traicioneros, pierde su trono. Aún así, sube a la torre más alta para demostrar que también allí sigue siendo el amo. En su imaginación, King Kong no muere sino que simplemente desaparece de escena, como si fuera un actor más. Y tiene razón: seguro que la fábrica de sueños hollywoodiense encontrará muchas ocasiones más para traer de nuevo a la vida al gran simio que soñó con ser hombre.



Bibliografía consultada:
-Bartra, Roger: El mito del salvaje. FCE, 2011.
-Creed, Barbara: What do Animals Dream of? Or King Kong as a Darwinian Screen Animal. En Knowing Animals. Ed. Laurence Simmons y Philip Armstrong, 2007.
-Díaz Maroto, Carlos: King Kong. El Rey del Cine. Ed. Jaguar, 2006.
-Rony, Fatimah Tobing: The Third Eye. Race, Cinema, and Ethnographic Spectacle. Duke University Press, 1996.
-Vertlieb, Steve: King Kong´s Triple Life. Web. 25 de octubre de 2017.
-Warner, Marina: From the Beast to the Blonde.Ed. Vintage, 1995.
-Audiocomentarios a la película King Kong (1933) por Antonio José Navarro. Manga Films, 2005.
- King Kong. Wikipedia. Web. 25 octubre de 2017.
-Grass. Wikipedia. Web. 25 octubre de 2017.
-Chang. Wikipedia. Web. 25 de octubre del 2017.


sábado, 21 de octubre de 2017

MUSEO ETNOGRÁFICO DE GINEBRA

Quienes tengáis ocasión de viajar a Ginebra, tenéis una visita obligada al Museo Etnográfico ( el MEG), una maravilla visual que encantará a los profanos tanto como a los expertos en antropología. Y, adicionalmente, por cortesía suiza, es gratuito. A mí me dejó una fascinación que todavía dura después de dos años y estoy deseando volver. Muy merecidamente, el Museo Etnográfico de Ginebra ha obtenido el prestigioso premio al mejor Museo Europeo del Año, que comparte con otro templo del saber que nos encanta, el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ), el cual ya obtuvo este preciado galardón en 2004.


El MEG nació al mismo tiempo que lo hacía el siglo xx, reuniendo piezas de diversas colecciones públicas y privadas. Como resulta habitual en los museos antropológicos nacionales, son fruto de las aportaciones de exploradores, misioneros, comerciantes, diplomáticos, científicos y etnólogos, cada grupo seleccionando las piezas de su interés desde su respectiva visión de lo exótico y lo primitivo, por lo que esa selección también nos habla de la historia de la propia antropología.
 El museo se trasladó a su céntrica ubicación actual, en el número 65 del Boulevard Carl Vogt, en 1941, pero las instalaciones acabaron resultando insuficientes para albergar sus más de 80.000 objetos y 300.000 documentos. De ahí el nuevo proyecto museístico, que llevaron a cabo los arquitectos de Zurich Marco Graber y Thomas Pulver. Se dice que la brillante fachada del museo se asemeja a una nave asiática pero a mí me recuerda más bien a una cabaña tribal, con su entramado en el techo. Es un lugar cómodo y tranquilo para viajar con la mente a lo largo de la historia y a lo ancho de los cinco continentes.
La colección permanente  se denomina  "El archivo de las diferencias humanas". Cada espacio de la exhibición contiene objetos interesantísimos que se organizan en torno a los aspectos más característicos de toda cultura, los cultos ancestrales, la magia, la religión y el poder, así como los intercambios entre los europeos y los lejanos pueblos de Oceanía. Ningún resto de etnocentrismo se ha filtrado en esta actualizada propuesta de acercamiento a los objetos antropológicos. La exposición es realmente espectacular, tiene un atractivo visual muy poderoso y resulta instructiva y fácil de seguir por el visitante.



Tal vez lo que más diferencia al MEG de otros museos similares es que también dedica a Europa la misma mirada antropológica que a otros pueblos remotos. "Para raros, nosotros", diría Paul Bohannan. De hecho, las piezas que integran esta parte de la colección son las más numerosas del conjunto. Resulta fascinante contemplar los trineos, los cencerros y otros muchos objetos propios del mundo rural tradicional suizo, pero también de otros muchos rincones  europeos. Además de estos cinco grandes apartados, hay otro transversal dedicado a la Etnomusicología, con una amplia colección de instrumentos procedentes de los Archivos Internacionales de la Música Popular, y donde se conservan más de 16.000 horas grabadas, que pueden escucharse en una sala del museo. Y también está el Cine de Poche, una pequeña sala donde se exhiben películas etnográficas. Por tanto, la antropología visual y sonora está muy bien atendida en este recinto tan estupendo.


Junto a la colección permanente, se organizan exposiciones temporales realmente extraordinarias, como la de "El japonismo budista en Madame Butterfly", la cual tuve la enormísima suerte de poder visitar hace dos años y que me pareció la más deslumbrante que había visto jamás, o la dedicada reciéntemente  a "Los reyes mochicas", o la que se encuentra en curso, "Efecto boomerang", que centra su atención en las culturas aborígenes australianas y que permanecerá abierta hasta el 7 de enero de 2018. Por las temporales sí se paga entrada pero siempre merecen la pena.


El museo edita la revista Totem, gratuita, a la que también puede accederse on-line en su página web, en la cual es igualmente posible examinar fotografías sobre las piezas expuestas y sus características.  Tenéis el enlace abajo.
Los catálogos de las exposiciones tienen precios similares a los que pagamos en España, lo que significa, teniendo en cuenta el altísimo nivel de vida helvético, que la edición en nuestro país es bastante cara.
El museo permanece abierto de martes a domingo de once a dieciocho horas. No os lo perdáis. Http://www.ville-ge.ch/meg/mot2.php


viernes, 29 de septiembre de 2017

EL ORIGEN DEL EUSKERA

El euskera es una lengua misteriosa hablada por el pueblo más antiguo de Europa, el pueblo vasco. A día de hoy este idioma se sigue considerando todo un enigma lingüístico e histórico, pues nadie ha podido averiguar cuáles son sus raíces.  Los primeros vascos no dejaron testimonios escritos lo cual dificulta la investigación sobre su idioma.  Pese a que existen diferentes teorías e hipótesis sobre la lengua vasca, todavía resulta inclasificable para los lingüistas. Por ello, el euskera forma parte del grupo de “las lenguas aisladas”.

Desde el siglo XVI, muchas han sido las preguntas que se han formulado sobre su origen geográfico y genético, y muchas han sido también las respuestas. Tras años de investigación, se ha llegado a la conclusión de que la lengua vasca o euskera no tiene un origen indo-europeo ya que el euskera es una lengua que ya se hablaba antes de que estos pueblos invadieran la península ibérica.

Según la hipótesis kurgánica, los indo-europeos provienen de un pueblo anterior que se desarrolló unos 5000 a.C al noreste del mar Caspio. Este pueblo se expandió hacia el este, llegando hasta la India y hacia el oeste, llegando la Península Ibérica. Esta migración se produjo aproximadamente entre el 4000 a.C y el 1000 a.C. Los principales pueblos indo-europeos que se asentaron en la Península Ibérica fueron los celtas, los griegos y los romanos. 

Hubo algunas lenguas,y posiblemente pueblos, que resistieron o no fueron influenciados por las lenguas indoeuropeas, como parece ser el caso de los vascones y su lengua, el euskera. 

El origen de la lengua vasca puede derivarse de la formación de las lenguas Europeas en la Edad de Piedra, coincidiendo con la Edad de Hielo, aproximadamente hace unos 16000 años. Este idioma pudo ser la variante de una familia mayor hablada en toda Europa y en el norte de África y quizás sea la única lengua de este grupo que haya sobrevivido hasta nuestros días. Algunos historiadores consideran que los vascos son los únicos descendientes de los antiguos pobladores de Europa.

El reconocido lingüista alemán,Theo Venneman, fue conocido por su investigación sobre la tipología lingüística general y la paleolingüística de Europa. Venneman elaboró la teoría del sustrato vascónico, según la cual la toponimia e hidronimia de Europa occidental y central, incluyendo las Islas Británicas, evidencia la existencia de una antigua de un sustrato o población que hablaba idiomas pertenecientes a la familia del  euskera. 

¿Dónde se habla hoy en día el euskera?
Actualmente, la lengua vascuence es hablada en el sudoeste de Europa,a ambos lados de los Pirineos occidentales, en los territorios de Álava, Baja Navarra, Guipúzcoa, Labort, Navarra, Sola y Vizcaya.
Fuera de las fronteras vascas es hablada también en pueblos fronterizos de Gascuña con la Baja Navarra y en las zonas fronterizas de Béarn (Gascuña) con Sola (por ejemplo, en el cantón de Olorón, en los pueblos de Eskiula y Jeruntze). En la diáspora vasca más de cien mil personas conservan el euskera o la han recuperado gracias al Euskal Etxea o Casas Vascas, extendidas a lo largo de todo el mundo. En total es aproximadamente hablada por un millón de personas. 


El nombre de la lengua de los vascos posiblemente proceda del antiguo verbo enausti que significa decir. A este verbo se le añado el sufijo -(k)ara, dando lugar a la palabra enauskara cuyo significado es manera de decir o forma de hablar. Con el paso de los siglos, este vocablo evolucionó fonéticamente a la actual forma: euskara. 

Evolución fonética à enauskara> enuskara> euskara

La lengua castellana denominó al euskara con una de sus variantes coloquiales: "euskera". Este término se usa con mayor frecuencia en el castellano que la palabra tradicional de origen latino "vascuence" (del latín vasconice). En la antigüedad también se le conocía como Lingua Navarrorum que significa lengua de los navarros debido a que el rey Sancho VI el Sabio, así la denominó en sus manuscritos del año 1167. 

Teorías sobre el origen del euskera 

Muchos han sido los historiadores y lingüistas que han intentado hallar un parentesco entre el euskera y otra lengua. Las líneas de trabajo seguidas por los vascólogos han consistido en buscar la filiación de la lengua vasca con lenguas de familias muy diversas; entre ellas, africanas (bereber, guanche, lenguas camíticas y dogón), caucásicas (especialmente con las lenguas kartvelianas) y lenguas muertas como el íbero y el aquitano (ambas de origen Europeo).



El euskera y las lenguas africanas
Los principales defensores del vasco-africanismo fueron los investigadores Hugo Schuchardt y Murakovsky. Schuchardt, además de ser una de las principales figuras del vasco-iberismo, relacionó a la lengua vascuence con lo que él demoninaba lenguas camíticas (actualmente pertenecientes a la familia afro-asiática). Por otra parte, Murakovsky intentó encontrar un parentesco entre esta misteriosa lengua y la lengua bereber, ya que, de acuerdo con sus investigaciones existían similitudes fonológicas y léxicas entre estas lenguas. 
Sin embargo, ambas teorías fueron desechadas. El lingüista Roger Lawrence Trask, tras analizar detenidamente las teorías vasco-africanistas, pudo señalar notorios errores. Sus autores, para relacionar la lengua vasca con las lenguas camíticas o la bereber, hicieron un listado de palabras vascas que guardasen un parecido o fueran iguales a las lenguas africanas. No obstante, cuando hicieron uso de las palabras vascas, emplearon palabras que no eran genuinas del idioma, sino que eran préstamos del latín, además de utilizar transcripciones incorrectas o deficientemente segmentadas de diferentes palabras vascuences. 

Los parecidos entre estos idiomas era exclusivamente fonético y, en cierta medida, léxico y lexicográfico. Sintáctica y gramaticalmente son distintos, aunque sí se observen similitudes en la articulación verbal y en el uso de algunas partículas como la -k. Esta partícula se utiliza al final del pronombre de la segunda persona del singular para tutear.

Castellano
Bereber
Euskera
¿Cómo te llamas?
Ma ism-k?
Zein duk hire izena?



El austríaco Dominik Woelfel emparentó al euskera con la lengua guanche, hablada antiguamente en las Islas Canarias. Según el lingüista, estos idiomas guardan una cierta similitud. Woelfel usó los documentos guanches, recogidos anteriormente por Abreu-Galindo y Torriani, para hacer su comparación con el euskera y así, poder confirmar su supuesto origen africano. Esta teoría puede leerse en su obra "Canariae Documenta"

Por último, el 5 de abril de 2013 el periódico "La Vanguardia" publicó un artículo sobre una nueva teoría acerca del origen africano del euskera. Según el lingüista Jaime Martín, esta lengua proviene del dogón, una lengua hablada por la tribu africana con el mismo nombre. Los dogones son un grupo étnico que vive en la región central de Malí, al sudoeste de la curva del río Níger, cerca de la región de Bandiagara, en la región de Mopti. 
El lingüista español afirma que existe un gran parecido entre el léxico del dogón y el euskera, aunque también indica las diferencias gramaticales y sintácticas. Mientras que el euskera tiene una declinación desinencial, el dogón carece de ella. Sin embargo, aparte de las semejanzas léxicas entre sus lenguas, no hay nada más que conecte al pueblo dogón con el pueblo vasco ya que tienen una cultura, historia y genética distintas. 

Las semejanzas entre las lenguas norteafricanas y la vasca intentaron ser explicadas mediante la teoría de la expansión protovasca. Según esta teoría, basada en investigaciones de arqueogenética, las similitudes entre estos idiomas podrían deberse a la emigración de grupos protovascos al norte de África.  Este pueblo protovasco entraría en contacto y se mezclaría con los pueblos camíticos y bereber, quedando como testimonio de esa interacción la existencia de determinados vocablos. Así podría explicarse la semejanza del euskera con el bereber, el guanche o lenguas camíticas como el antiguo egipcio o el etíope. No obstante, el destacado lingüista Koldo Mitxelena, una de las mayores autoridades en los estudios de la lengua vasca, no admite la semejanza entre el euskera y las lenguas africanas. Por tanto, niega el origen africano del pueblo vascón. 

Los análisis genéticos realizados a los distintos pueblos de Europa en el año 2011 nos muestran que el haplogrupo E1b (el más característico del pueblo bereber de África occidental) está presente en el sur de Italia, Grecia, Serbia,Albania, Turquía y España. Podemos ver que este haplogrupo se encuentra en mayor cantidad en la parte occidental de la Península Ibérica. En Euskadi, el porcentaje de población con genes bereber se encuentra entre el 1% y el 5%, un porcentaje muy pequeño, prácticamente insignificante, para asegurar que el pueblo vasco tiene un origen bereber o norteafricano. 

El euskera y las lenguas del Cáucaso: la teoría vasco-caucásica 
Los defensores más acérrimos del origen caucásico del euskera fueron los lingüistas rusos y georgianos. Pero no han sido los únicos ya que investigadores de otras naciones también han respaldado esta teoría. Entre ellos, Garibay, quien afirmó que entre las lenguas caucásicas y la vasca existían similitudes relacionadas con la toponimia. Encontramos así el nombre de la sierra de Aralar en Guipúzcoa y el nombre del monte Ararat situado en la parte oriental de Turquía. 

Más sorprendentes resultan aún las investigaciones llevadas a cabo por Greta Tchantladze, veterana profesora de la Universidad de Tiblisi y considerada la vascóloga más importante de Georgia. Tchantladze encontró semejanzas entre los rituales fúnebres de los caucásicos y de los vascos que va más allá de lo meramente tipológico para entrar de lleno en el terreno etnológico: "Tanto en el País Vasco como en Georgia son antiguas costumbres comunes verter vino en la tierra y agua en la sepultura cuando alguien muere. También en ambas tradiciones, el árbol aparece como intermediario con el otro mundo (se planta un árbol cuando alguien nace y cuando alguien muere). En el País Vasco, se corta madera de manera especial para el banquete que se celebra tras el enterramiento, mientras que en Georgia también se corta un árbol para hacer las sillas y mesas nuevas en las que se celebrará el banquete funerario". A la profesora Tchantladze le llamaron  poderosamente la atención las antiguas sepulturas y dólmenes que se han encontrado, de una parte, en la Península Ibérica y, de otra, en la región de Abjasia, en el Cáucaso. Según la vascóloga georgiana, hay un parecido asombroso entre los dólmenes hallados en la Península Ibérica y en el Cáucaso. 

La teoría vasco-caucásica, que habla de un origen común de los vascos y de los pueblos caucásicos, dispone de dos hipótesis en cuanto al punto de partida de la emigración. La primera, más antigua, que considera que los caucásicos emigraron hasta la zona pirenaica en épocas antiguas, siendo los vascos descendientes de estos emigrantes caucásicos. Y la segunda, más reciente,y basada en los estudios de arqueogenética, que habla de una supuesta expansión protovasca en Europa después de la última gran glaciación, considerando como punto de partida el sur de Francia y el norte de España; siendo los caucásicos descendientes de estos protovascos que emigraron al Cáucaso. 

Volviendo al tema lingüístico, son varias las características que comparten el euskera y las lenguas kartvelianas o iberocaucásicas. Desde un punto de vista gramatical estas lenguas caucásicas y el euskera comparten dos características fundamentales:

1.Son lenguas aglutinantes: las palabras se forman uniendo monemas independientes. En una determinada palabra se van añadiendo distintos afijos que desempeñan una función determinada y ocuparán un lugar específico dentro de la palabra. 

2.Son lenguas ergativas: estas lenguas distinguen gramaticalmente el sujeto de las oraciones transitivas (aceptan objetos directos e indirectos) y de las intransitivas (no aceptan objetos). En el caso de estos idiomas, el sujeto transitivo se encuentra marcado con un morfema mientras que el sujeto intransitivo no lo está. Lo sorprendente de este caso es que tanto en el euskera como en algunas lenguas caucásicas como, por ejemplo, en el megrelo y en el lazurí se emplea la partícula –k para marcar al sujeto transitivo:
Euskera
Lazurí
Ni Gorka naiz (intransitiva)
Yo soy Gorka
Skani coxo muren? (intransitiva)
¿Cuál es tu nombre?
Nik ura edan tut (transitiva)
Yo he bebido agua
Ustak kodums oxori (transitiva)
El carpintero construye la casa

El georgiano, como las anteriores, también es una lengua ergativa.  El sujeto de un verbo transitivo se marca por el caso ergativo, mientras que el caso del objeto directo es el mismo que el de los sujetos intransitivos. Ejemplos:


Oración intransitiva
Oración transitiva
Kaci midis
El hombre va
Kacma molda datvi
El hombre mató al oso


El euskera y el georgiano además comparten un léxico similar (aunque el porcentaje de las palabras parecidas no supera el 7%):

Euskera
Georgiano
Español
Zara
Zari
Cesto
Gu
Gw
Nosotros
Ezer
Eder
Hermoso

El parecido entre las lenguas y algunas tradiciones de los pueblos del Cáucaso y del pueblo vasco son innegables. No obstante, si revisamos el mapa genético de Europa observamos que los vascos y los georgianos no comparten una gran similitud desde el punto de vista genético.  En España, incluyendo al País Vasco, el Haplogrupo principal es el R1b (Y), el haplogrupo más común de Europa occidental mientras que en Georgia los haplogrupos principales son el haplogrupo G (Y), propio de Eurasia occidental y el haplogrupo J, muy difundido en el Cáucaso, Oriente Medio y el norte de África.  Los caucásicos son mucho más diversos genéticamente que los vascos, por lo que no parece que haya una clara relación entre unos y otros.  El porcentaje del haplogrupo R1b (Y) en Georgia es muy pequeño, mientras que en el País Vasco no encontramos los haplogrupos G(Y) y J, a diferencia de otras regiones de España en el que sí aparecen. Para más información sobre la composición genética de España, podéis consultar el siguiente enlace: 


mapa genético de Europa

Vasco-iberismo
Hay mucha controversia en torno a si los íberos eran un pueblo homogéneo o si la lengua íbera era hablada en todo el Mediterráneo peninsular y parte del francés. Las teorías más actuales indican que los pueblos prerromanos de la península fueron englobados dentro de un grupo ibérico.  Se cree que la lengua de los íberos era tan diversa como lo eran sus tribus. Así que posiblemente se utilizara como lingua franca aquella lengua cuyo pueblo hubiese alcanzado el mayor poder económico y político. Con la llegada de los romanos, esta lengua sería sustituida por el latín. 

El vascoiberismo propiamente dicho empezó en el siglo XVI con Esteban Garibay, quien en 1571 publicó algunas de las etimologías vascoibéricas que posteriormente recogería el lingüista Wilhem Von Humboldt, por más que su trabajo fuese considerado poco riguroso.  En su obra Prüfung der Untersuchungen über die Urbewohner Hispaniens vermittlelst der Vaskischen Sprache (1821) afirmaba que la lengua íbera era la madre del actual euskera y que este fue modificándose al entrar en contacto con otros pueblos e idiomas europeos.  Según estos estudios los íberos eran la población nativa de la península y los celtas un pueblo invasor como pudieron ser los romanos. 

Los trabajos sobre el vascoiberismo se fueron desarrollando en paralelo con el desciframiento de la escritura íbera llegando al siglo XX un trabajo fundamental de Hugo Schuchardt: Die Iberische Deklination. Schuchardt intentó establecer una relación entre las supuestas terminaciones que encontraba en las inscripciones ibéricas y la actual declinación vasca.  Sin embargo, Manuel Gómez-Moreno mostró que las lecturas de estas inscripciones tenían muchos errores.  Por otra parte, Antonio Tovar y Koldo Mitxelena desecharon la teoría vasco-iberista ya que consideraban superficiales las semejanzas entre ambas lenguas.  Según Mitxelena, la lengua vasca nació en Euskal Herria y no está emparentada con ningún otro pueblo Europeo pues decía: “Gu ez gara inongo” que significa “Nosotros no venimos de ningún lugar”. 

El euskera y la antigua lengua aquitana

Joseba A.Lakarra, Joaquín Gorrochantegi e Iván Igartua lograron elaborar una teoría para definir lo que se denomina pre-protoeuskera, una lengua hablada antiguamente en Navarra, País Vasco y el suroeste de Francia y cuyo pueblo representante sería el vascón. El término “vascón” tiene su origen en el nombre griego “ouaskones” que significa “los que viven en las altas montañas”.

Las primeras palabras escritas en euskera son las encontradas en las estelas funerarias vascoaquitanas y pirenaicas de la época romana (siglo I). Es por ello que algunos historiadores y lingüistas creyeron que el actual euskera pudiera tener un origen en la lengua aquitana. Otros, en cambio, afirman que el aquitano tiene su origen en el euskera hablado en la antigüedad.

De la lengua aquitana sólo se conoce por unos cuántos nombres propios documentados en textos griegos y latinos; es decir, no existen inscripciones aquitanas. Además de unos  pocos topónimos y tribónimos transmitidos por los escritores griegos y latinos.  Los datos lingüísticos del aquitano provienen de las inscripciones romanas halladas en Aquitania (en el sureste francés), en las que se encontraron antropónimos y teónimos indígenas. Estas palabras pudieron ser traducidas haciendo uso del euskera actual. Gorrochantegi indica que muchos nombres aquitanos de plantas y animales concuerdan con  los del euskera actual. Por ello, algunos lingüistas afirman que el euskera debe de tener su origen en el aquitano porque con las transcripciones íberas no se tuvo el mismo éxito con la traducción. Sin embargo, de la lengua aquitana tenemos menos datos que de la lengua íbera ya que de ésta, solo se conocen nombres como ya hemos dicho anteriormente. 

Aquitano
Euskera
Español
Iluni
Ilun
Oscuro
Nescato
Neskato
Chica
Bihox
Bihotz
Corazón
Anderexo
Andere
Señora
Umme
Ume
Niño
Sembe
Seme
Hijo
Sesen
Zezen
Toro
Por el contrario, para algunos lingüistas, la relación entre el aquitano y el euskera refuerza la teoría vascoiberista. Hoy en día contamos con los textos del historiador  Estrabón sobre los aquitanos. En sus escritos, el historiador griego diferenciaba netamente a los aquitanos de los galos del norte, mencionando precisamente sus lenguas como distintivo, al tiempo que señalaba las similitudes físicas entre aquitanos e íberos. 

Estrabón en su obra Geografía (25 d.C) decía: 
Los aquitanos son completamente diferentes (de los demás galos) no solo lingüística sino corporalmente, y son más parecidos a los íberos que a los galos.
Si continuamos leyendo esa sección dice:
Para decirlo claramente, los aquitanos se diferencia de la tribu de los galos en la constitución corporal y en la lengua, y se parecen más a los íberos"
Según la actual teoría vasco-iberista, el euskera posee un parentesco con la lengua íbera debido a que también lo tiene con la lengua aquitana. Pero no debemos olvidar que para Estrabón el término "íbero" es bastante ambiguo, pues puede referir tanto a los íberos como a cualquier otro pueblo que viviera en Iberia. Lo más probable, según los expertos, es que se refería a la etnia íbera,ya que las identificaciones alternativas carecen de base por el momento.

Comparación de la lengua aquitana y la íbera:
Los nombres en aquitano se parecen a los antropónimos íberos. Muchos de los nombres aquitanos, especialmente los teónimos, son compuestos nominales. Vale la pena comparar algunos nombres aquitanos con los antropónimos íberos conocidos:

Aquitano
Íbero
Illuberritxo
Iltur-beri
Harbelex
Ars-beles
Baeserte
baiser
Belexcon
Beles-kon
Laurco
Laur-kon

Datos en contra del actual vasco-iberismo
¿Qué sucede entonces con las palabras aquitanas que eran interpretadas claramente por el vasco? Por ejemplo, no hay equivalente íbero para Neska. Además, en su trabajo, Gorrochategui observa que las palabras aquitanas que recuerdan a los adjetivos vascos como iluni (ilun en euskera significando oscuro en castellano) se documentan en posición del adjetivo, pero en cambio, su equivalente íbero iltun ¡No cumple la norma! Así que podría llegarse a la conclusión de que el aquitano era realmente euskera arcaico y el íbero un pariente lejano. 

Datos a favor del actual vasco-iberismo: comparación del euskera, íbero y aquitano
Estas fueron las semejanzas lingüisticas más importantes entre ambas lenguas:
Morfológicas
  • etnónimos y gentilicios en -tar tanto en aquitano -tar y -thar como en vasco -tar y -ar
  • genitivos quizás en -en [la identificación de -en como genitivo en ibérico es una conjetura ampliamente discutida]
  • plurales quizas en -k [identificación conjetural para el ibérico, todavía discutida]
  • ablativo quizás en -te [identificación conjetural para el ibérico, todavía discutida]
  • alternancias similares del tipo ibérico -ildun/iltu/iltur y el vasco egun/egu-/-egur-
  • presencia de prefijos i_, b_, ba_,da_ (cuyas funciones en íbero no son bien entendidas)
  • presencias de sufijos _la, _ra,_ka,_ik (cuyas funciones en íbero no son bien entendidas)
Sintácticas
  • anteposición del genitivo
  • orden sustantivo-adjetivo 
Léxicas
  • "ilti/ilitir" ILI/ILER ciudad en ibérico con "iri" (antiguamente "ili) ciudad en euskera
  • "beles/bels" se puede comparar con el aquitano "Belex", "-bels" y el vasco "beltz" significa negro
  • "ilun" oscuro en vasco e "Ilunn-" en aquitano e "iltun" en ibérico
  • el íbero "-atin" con el aquitano "Dannadinnis" y el vasco "adin" significa edad
  • "salir" quizás unidad monetaria en ibérico con "sari" (sali en el pasado), valor o precio en euskera tal y como propuso Mitxlena 
  • "ekiar/ekien" quizás él ha hecho en ibérico con "egin" hacer / egian él lo hizo en euskera
  • "erder/erdi" en ibérico, "erdi" en protovasco y en euskera actual, significa mitad 
  • "ebanen" quizás el ha erguido en ibérico con "ibeni" colocar, erigir en euskera.
  • posibles equivalencias de otras palabras semejantes a las vascas: "bizkar" atrás/alto en los montes
  • Antropónimos: algunos son tan parecidos que en un par de casos no se puede afirmar la pertenencia a uno y otro grupo: el nombre íbero "Enne-ges" puede compararse con el aquitano "Ennebox" y el vasco medieval "Enneco"; el antropónimo íbero "talscu-bilos" con el aquitano Talsco, Halsco; íbero "biosildun" con el aquitano "Bihoxus"; íbero "Torsinno" con el aquitano "Torsteginno"; íbero "Borste" con el aquitano "Borsus" y con el vasco "bortz" significando cinco
No se puede confirmar aun así el origen ibérico del euskera debido a la falta de datos. Quizás el euskera, el aquitano y el íbero están emparentados dentro de una familia de lenguas, a día de hoy desconocida, y el euskera sea el único superviviente de esta familia lingüística, coincidiendo así con la teoría protovasca de Theo Venneman. Podemos concluir que el euskera no fue siempre una lengua aislada que haya permanecido intacta hasta la actualidad. Esta lengua pudo verse influenciada por las lenguas de los pueblos que entraron en contacto con los vascos. 


BIBLIOGRAFÍA:

Franciso Villar, Blanca.M Prósper: "Vascos, celtas e indoeurpeos"

Roberto Serrano: "El caso ergativo. Concepto general y tipología, con atención especial a las lenguas kartvélticas y al euskara"



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